viernes 1 de enero de 2010

A la misma hora, en el mismo dial



(dedicado a Adelia y a Roberto)

Hay varios elementos que forman parte nuestra vida diaria, pero hay uno que es de indiscutida importancia en la vida de la gente: la radio. Aunque a veces viejita y apartada, sin antena en alguna esquina de la cocina o llevándola de acá para allá cuando los partidos, todos tenemos un aparato de radio. También tenemos una frecuencia preferida, un programa y un locutor o locutora que ya casi consideramos de la familia, que nos da los mensajes o datos que necesitamos para empezar el día, que le reconocemos la voz y sabemos de qué manera rematará el chiste o el comentario.


El cine no se queda afuera en el homenaje a la radio y desde hace ya muchos años se hacen películas con la radio como elemento central. En “ESCALOFRÍO EN LA NOCHE” (de 1971, EEUU, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood), el locutor nocturno Dave Garland (Eastwood) decide conocer a una admiradora, y la chica (Jessica Walter), resulta no ser lo encantadora que era por teléfono cuando llamaba al programa. “DIAS DE RADIO” (1987, EEUU) es una película que transcurre en los años cuarenta, el momento de mayor apogeo de la radio, y relata cómo una familia vive absolutamente en función de la programación radial. Este es un film con dos nominaciones al Oscar y sin desperdicio del genial director Woody Allen.
Otro es el enfoque que le da el director Helvecio Ratton a su película “RADIO FAVELA” (2002, Brasil). Allí se narra cómo una redada en contra del narcotráfico esconde el verdadero objetivo que es callar la voz de una radio pirata. Esta película está basada en la historia real de Radio Favela, una radio comunitaria de Belo Horizonte, creada en los 80.


Por último podemos (y debemos) recordar la película “HOTEL RWANDA” (2004, Reino Unido, Sudáfrica), film situado en Ruanda, durante la guerra civil entre hutus y tutsis. Aquí la radio cobra una preponderancia indiscutida ya que es el medio por el que los hutus instigan a erradicar a los tutsis definitivamente. La actuación de Don Cheadle como regente del hotel que cobija a lo tutsis perseguidos, es de las mejores de los últimos tiempos. Altísimamente recomendable.


Para mal o para bien, como demuestran estas películas, la radio llega, es compañía, servicio y entretenimiento. Es el medio de comunicación más completo, integral, influyente y pluralista. Pero por sobre todas las cosas, la radio es leal, y eterna.

lunes 28 de diciembre de 2009

FLOR SILVESTRE

Este poema pertenece a LETAL INTENSIDAD.























Herida la niña esencial que soy
desaparecida.

En mí misma escondida.
Elijo morir en tí.

Nunca estuve en ese lugar
no te pertenecí jamás.

Aparezco
y desaparezco con la misma rapidez.
Llego y me voy.

Como un junco me arqueo
y me enderezo
según el viento de tu olvido.

Soy solo una brisa en tu rostro de viajero
te libero del calor de este tiempo
infierno hostil
que consume a nobles como tú.

Flor silvestre en tu caudal.

miércoles 23 de diciembre de 2009

TU SUPERFICIE, MEDEA
















Cuper. Medea.
CuperMedea y ese hipnótico talento suyo.
La encuentro con la mirada una noche y omití decirle que sus palabras punzan, entran, destajan y descubren (no me atreví porque eso lo escribí intuyéndola, mucho antes de conocerla, de saber que me vería, porque CuperMedea ve a la mujer que somos todas).
CuperMedea encanta la serpiente que llevo en mi cuello y la leo hipnotizada.
Cuper? Medea?
esa niña desbandada.
tuve un sueño
cabalgaba sobre una piel
tan suave
blanco negro blanco.
sonreía
y el pelaje bello entraba en mí
sonreía
cosquillas en el velo del paladar.
me despertaba
y seguía corriendo sobre sí
la cebra
yo adentro de ella
ella creciéndome en el movimiento
nada cruel.
tuve un sueño
que seguía allí
se detenía en la orilla
a beber
el animal que era
ella
el animal que era
yo.

domingo 20 de diciembre de 2009

Puerto Madryn

Puerto Madryn a la tarde. Un ácido y agradable aroma a jazmines me traspasa y también la ansiedad de ver a Murillo porque finalmente voy a hacer su documental. El genio al que admiro y repelo, temo y sobrevuelo intrigada, como la indómita mariposa que soy en el primer poema de LETAL INTENSIDAD, que presentaré también en Madryn.
Madryn que me dio hace unos años el extraño privilegio de invitarme a morir ahí con mi pulmón enfermo, que me dejó seguir y me marcó con la brutal cicatriz que llevo en mi intercostal derecho.
Madryn cree que me debe una y me la debe.
(casi me tragaste Madryn aquella vez)
¿Por eso ponerme un arcoiris apuñalando de color el horizonte?
La belleza de esta tarde insulta descaradamente su deuda. Y ya no la recuerdo más.

martes 8 de diciembre de 2009

Letal Intensidad

El guión es hacer cosas para maravillar a otros. Es lo que elijo hacer con elementos que conozco, que acomodo con fines concretos, milimétricos. El guión es el placer de lo dócil, la creatividad deliciosamente relacionada con la exactitud.

El cuento para mí es el mundo que desborda de la imaginación. La espuma, también coherente, de miles de utopías que contengo y no puedo atajar en su derramamiento.

La poesía es lo que soy, lo que no puedo evitar, lo que se escapa de mí como un líquido cruel que tampoco intento retener.
A LETAL INTENSIDAD lo escribí durante mucho tiempo, analizando concienzudamente el camino de la sutil efervescencia de los sentidos que siempre embargan la vida de una mujer. Ese impulso vital del descubrimiento primitivo del propio género. Sin que lo primitivo adolezca, sin que resulte pobre o resignado, sino descubriendo la franca fatalidad del hallazgo de una emocionalidad ineludible a veces.

Esa ensoñación del otro, la constancia minuciosa de idealizarlo es esta primera secuencia titulada DEL IMPULSO VITAL, el reflejo forzoso de la inmadurez que se presenta inevitablemente bipolar.

En la segunda secuencia, TU BORRACHA SOLEDAD, intento derramar una poesía melancólica, no sublime sino irónica y efectiva. Un soplo nocturno arrastrado, ebrio y tanguero. Húmedo, vengativo y final.

MAPAS DEL DOLOR, la tercera secuencia, intenta dar una voz sobre las realidades que dolorosamente se dan en la actualidad, donde los femicidios y la violencia contra la mujer son noticias diarias que más de una intenta sofocar en un lavabo donde la propia sangre se mezcla con el llanto ahogado, que se va tan rápido como vuelve la promesa de no permitirlo nunca más. Mapas trazados sobre nosotras mismas, nacidos quizás en lo fantasmagórico y perturbador de un amor incauto, aquejado por el padecimiento innecesario que rige a veces la cotidianidad.

ANTIGUAS PREMONICIONES, la secuencia final, delata a dos mujeres consumidas en el capricho de las pasiones vanas, tan irrevocables y turbulentas como certeras. Invadidas por premoniciones ardientes que les valió entrar en la inmortalidad de la historia que tanto nos gusta escuchar.Lo que más claro me queda es que la intensidad es concluyente, nos atraviese frágil, serena y sigilosa como nos invada precipitada, irreversible y letal.

lunes 7 de diciembre de 2009

¡Bon Apetit, con Melbik!



















Un cuento mío sin editar aún, regalo para quienes festejan la ironía!

“Buenas noches y bon apetit para todos!”.
Facundo cierra así su programa de cable numero cincuenta y cuatro. Recoge de la mesa los bol vacíos, Martina mira cómplice al cocinero que jamás le devuelve la mirada, se lleva resignada todos los útiles sucios y los pone a lavar mientras Facundo, soberbio, saluda quienes han venido a ver su programa. Hasta han tenido que armar una pequeña tribuna para las curiosas que vienen a tener en vivo, las recetas del exótico, erótico e hipnótico Facundo Melbik. Hasta suelen colarse un par de muchachos que con gusto se servirían a Facundito. Y todos, todos, buscan la mirada de Facundo, lo observan. Aburridas amas de casa de barrio bien, se acercan el canal del barrio bien a observar al exótico Facundo, que cada vez ajusta más su delantal para marcar sus atributos, para que las señoras sueñen, sueñen cocinarse por fin en sus ardores de cocinero viril y dedicado.

El sexy cocinero recibe gustoso y juguetón los elogios y vuelve solo a su penthouse, a ver en su gran home theatre las películas inglesas que tanto le gustan. Ya casi ha rayado el DVD de “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante”, ya ha soñado mil veces ser el cocinero, ser el ladrón y ser el amante. Pero siempre concluye que él no necesita eso, él es Facundo Melbik, “¡El gran Facundo Melbik, Cocinero”!, como le gusta decirse para darle una cosa bonachona y cercana al publico, aunque en privado solo quiera seguir siendo el exótico, el inalcanzable “cheff”, con muchas efes.Facundo se despierta por el teléfono que no lo respeta. que suena y suena sin saber que él es un divo, y necesita dormir. El cocinero no contesta y el mensaje recae sobre el contestador:

-Facundo! Mario, de producción.. che, me están pidiendo acá el temita del día de la mujer, qué se yo.. hay un canje con el Sheraton y parece que quieren que hagas en vivo desde allí, el tema es que quieren organizar un almuerzo con minas del ambiente artístico para promocionar el programa... no sé, viejo, inventate algo ya, loco... alguna pelotudez con flores o algo así...no sé, vos ve. Llamame!.-

El cocinero estrella se refriega la cara, se levanta entre sus sábanas Armani y se va hasta la ducha de acrílico transparente que lo hace aún más bello, y se baña girando para poder modelar mejor para una mujer que no tiene pero que imagina sentada en su sillón de cuero negro, observándolo en tremenda performance. Facundo sigue bajo el agua volviéndose más erótico para la mujer imaginaria que lo observa a través de su ducha de acrílico transparente, imaginándose pensado como tremendo manjar para el desayuno.

Como primera tarea diaria, el divo se pone a pensar en el Sheraton, en la cocina, en el día de la mujer, en la comida, en las mujeres. Como segunda tarea abre el refrigerador y saca un jugoso hígado color cafecito y lo pone a descongelar, mientras se pone gel en el pelo frente al espejo. El hígado se descongela rápidamente y toma un color rosado, está tiernito, ideal para la comida del mediodía, para festejar a las mujeres en particular. Facundo concluye que no hay nada mejor que las mujeres sobrias, las abstinentes, las que nunca toman alcohol. Hoy en día, como está la juventud, un hígado así, es difícil de conseguir.

lunes 30 de noviembre de 2009

La Extraña Discreción de la Genialidad


Sylvie Testud. Nada.
A ver: SYLVIE TESTUD. Nada.
No la conocemos “ni en pelea de perros”. Bueno, es hora de saber quien es esta chica. Sylvie Testud (a la derecha en la foto) es una de las mejores actrices que hay del otro lado del charco, y desde hace rato, no de ahora.


Sylvie no tiene padre famoso ni madre artista , ni abuelo que haya hecho nada grandilocuente en el cine o en el arte contemporáneo, pero ella solita se ha hecho un camino a partir de actuaciones discretas pero de una profundidad increíble como en “LAS HERIDAS ASESINAS” (del director Jean Pierre Denis), la historia real de las hermanas Papin, en la que dos hermanas, que viven una relación incestuosa, asesinan a sus patronas cansadas del maltrato de estas últimas, película por la Sylvie Testud ganó el premio César a mejor actriz. Esta película es imperdible pero hay que tener ganas de verla y el alma preparada, porque es brutal solo teniendo en cuenta la profundidad del drama, y más encima sabiendo que fue una historia real.


Son veintidós las películas que hizo ya a sus treinta y seis años, pero se lució especialmente en “Estupor y temblores”, del director Alain Corneau, adaptación de un libro de la genial escritora Amelie Nothomb (también autora de “Biografía del hambre”).


La última vez que vimos a Sylvie Testud fue en la piel de Momone, acompañando Marion Cotillard mientras hacía a Edith Piaf. Allí Sylvie demuestra ese riguroso talento que le da vida al personaje amoroso, amistoso, envidioso y celoso de la amiga de Edith Piaf. Simplemente brillante, igual que Marion. La una sin la otra, no hacían ese tan buen producto final que fue “LA VIDA EN ROSA” del director Olivier Dahan.


Sylvie sabe elegir sus proyectos, no trabaja con cualquiera y no la buscan para cualquier papel, solo para los que requieren la máxima densidad psicológica de personajes complejos, los que esta maravillosa actriz está acostumbrada a llevar adelante.


Con su carita de triste, flacucha hasta la lástima, Sylvie conjuga talento, un gran carrera y una discreción difícil en gente tan genial. Sin escándalos, sin romances ni fotos en revistas, Sylvie hace su trabajo de actriz, de artista, y lo hace bien.

Demasiado bien.

martes 24 de noviembre de 2009

Él, el Tiempo y sus Bifurcaciones


Leer Borges es muchas veces leer ciencia.
De hecho muchos textos de ciencia aluden a “Funes el memorioso” o a “El jardín de los senderos que se bifurcan”, acercando esta última obra respuestas ingeniosas a preguntas relacionadas con la mecánica cuántica. En esta supuesta novela policial (denominada así por el mismo Borges) uno de los personajes dice que creará un laberinto y escribirá una novela. Finalmente el laberinto no aparece y la novela está incompleta...hasta que alguien se da cuenta de que la novela ES el laberinto y que el laberinto no es espacial sino temporal.

El planteo del tiempo de Borges fue muchas veces pretendido, tomado y experimentado por muchos directores que intentaron imitarlo, ilustrarlo y poseerlo de mil maneras, pero, a mi entender, quien más se acercó a una interpretación concreta y efectiva fue el director inglés Peter Greenaway en su trilogía “Las maletas de Tulse Luper”. Allí el incatalogable Greenaway no recrea sino que crea, utilizando a su manera, el tiempo borgiano, realizando una trilogía cinematográfica que se mueve en superficies de tiempo y espacio grandísimas en las que todo, absolutamente todo ES, ESTÁ, y está conectado por Tulse Luper. Brillante.

Como muchos escritores de su tiempo, Borges aprendió del cine el manejo de los planos y el uso de las distintas velocidades narrativas. Nutrió y se nutrió del cine que se iba inventando desde el punto del vista de la realización, el montaje, y la experimentación técnica. También fue un activo crítico de cine que respetó y destacó la naturaleza alucinatoria del cine en cuanto a la realidad.Borges perdió la vista llegando al año 55, dicen que igual seguía yendo al cine y que sus favoritas eran las películas de gángsters de Von Sternberg (“La ley del hampa”, “La Batida”).

En una entrevista que le hicieron en los años noventa le preguntaron cuales eran las películas que más le habían gustado o lo habían marcado, él haciendo gala de su brutal sentido del humor respondió: -"Y... me aterroricé con Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960). La vi tres o cuatro veces y sabía cuál era el momento justo en el que debía cerrar los ojos para no ver a la madre...".-

viernes 6 de noviembre de 2009

¿AUTOR VS. DIRECTOR?

Es algo tan antiguo como la historia del cine: las diferencias ineludibles que surgen entre el cine y la literatura a la hora de contar historias. Y ni que hablar cuando la historia que se cuenta en el cine, surgió del mundo de la literatura. Para eso vale no más recordar la bizantina discusión que mantuvieron Marguerite Durás y Jean Jacques Annaud por la adaptación de “EL AMANTE” que hizo este último en el año 92, con Jane March y Tony Leung. Partiendo de que este finalmente drama erótico (lo fuera o no había que encasillarlo en un género cinematográfico), era una autobiografía de ella misma, la señora Durás se enojó tanto tanto con el director por la liviandad con que, según ella, Annaud había tomado su obra que no tuvo mejor idea que reescribirla (ya tenía muchos años doña Marguerite, los mismos que su obstinación) y editar “EL AMANTE DE LA CHINA NORTE”, solo para taparle la boca (y la cámara) al director y su mala interpretación.

La razón de estas trifulcas de alto vuelo intelectual es simple: el cine y la literatura tienen distinta naturaleza, y al intentar un traspaso de historias de uno a otro, seguramente algo quedará en el camino, por los tiempos, los mecanismos disímiles, las “ingenierías” diferentes.
El cine se maneja con tiempos casi siempre precisos, está obligado casi, a concentrar la conceptualidad. La literatura tiene tiempo, puede darse minutos y horas si es necesario, para explayarse sobre un tema. El cine tiene una manera, una arquitectura de cálculos en tiempo y espacio que no le permite lo mismo. El cine incluye tiempos tecnológicos y humanos diferentes. Tiene limitaciones, géneros marcados, con matices, pero básicamente marcados por el mercado (hasta lo “independiente” pertenece a un mercado). La literatura explora lo que quiere, cuando quiere y si lo quiere. En el cine vamos descubriendo, experimentando materiales, tiempos, espacios, actores, talento, y financiación…

Entonces es lógico que más de una vez nos encontremos con la duda cuando hemos captado la misma historia desde dos puntos de vista diferentes: ¿es el libro mejor que la película? , la respuesta también es simple: no es que sea el libro mejor que la película, sino que nos contó una historia de manera particular, que lógicamente, tuvo tiempos literarios, espacios literarios, silencios literarios, libertad literaria. Mientras que el otro, el cine, más joven y en estado de aprendizaje constante, apretado por la tecnología y los sistemas de financiación, se esforzó por dar un punto de vista de esa historia que nació en la literatura. La tomó, la interpretó, la condensó en un guión, y la filmó. Ni mejor ni peor que el antecedente literario. A su manera.

miércoles 28 de octubre de 2009

LA AÚCA (cuento)

Yo me esperaba un chirlo, un huascazo con el fino rebenque. Ya me tenía acostumbrada el patrón. Todas las mañanas me disponía al paseo cuando se levantaba la helada, y él mismito nos despertaba a todos en corral con su chiflidito bajo. Pero no. Esta vez mandó al Miguel a que me ensillara con el recao más fino y las riendas nuevas. Honestamente pensé que me iban a llevar a la feria a venderme. Esa sospecha acá la tenemos siempre, te llevan y es cuestión de esperar no más que algún viejo te compre “pa’ los nieto”.

Igual yo soy una privilegiada, soy la preferida por mi galope parejo, mis ancas seguras, mis bríos y mis crines rubias (que tanto le gustan a la Valentina, la hija del patrón).

Inquieta en el corral lo vi venir, porque sentí que esa mañana era diferente. Se acercó despacio, con su paso tranquilo, tan moreno y tan callado. Con las botas viejas, el ponchito gris y un sombrero nuevo. Pisó el estribo, pasó la pierna, y como me tocó la verija yo salté instintivamente. Pensé que me iba a fustear. Pero no. Me dijo dos o tres cositas lindas, me acarició las crines rubias, cariñoso, me dio dos palmazos en el cogote, y me echó a andar, mientras el sol dejaba la holgazanería y empezaba de a poco a iluminar la cordillera.

Y fue bien diferente el paseo. Con esa intuición que tenemos los animales y las hembras, lo llevé como no queriéndolo llevar, porque yo percibía lo que le iba a pasar. Pero tratar de torcer el destino de un hombre no era algo que una yegua, vieja y mansa como yo, pudiera lograr. Y anduve, no más. Me fui por donde él quiso, me moví lo menos posible cuando los tábanos me picaron el pescuezo, y pasé de largo el río sin tomar agua, para no perder tiempo, para llenarlo de paisaje todo lo posible por última vez. Lloré un llanto raro contra el viento del mediodía, y me fui con un galope parejito, parejito, cuando en la pampita me hizo galopar... como si me lo pudiera llevar lejos para que no lo alcanzara la muerte.

Solos los dos nos despedimos en este último paseo, el patrón y su yegua preferida, como dos enamorados que cabalgan su última cabalgata de amor y de separación inevitable. El final del paseo se me iba atragantando, iba llegando sin querer llegar, con una sensación de desgarro interior ineludible. Sentí que yo había sido la más importante, su compañera eterna de recorridos en incontables madrugadas heladas, de arreos, de tardecitas de vuelta al rancho. Yo le había dado mi vida y él me estaba dando ahora algo tan importante como su muerte.

Dudé en detenerme cuando se quiso bajar, me dio pena.
Se sentó bajo el árbol y se apretó fuerte el pecho. No quise ver.
Cuando volví a mirar, ya me lo había envuelto la Muerte en su negrura.
Lo dejé no más, ya no había más nada que hacer.

Despacito, con mi alma de yegua triste y resignada, la emprendí p’al alambrado, a esperar que alguien desde el camino me viera, y de verme ahí en el alambre, cabizbaja y ensillada, se diera cuenta que algo le había pasado a mi patrón.

Auca: yegua arisca
Huascazo: latigazo

viernes 16 de octubre de 2009

CINE HECHO A PULMÓN...AJENO





















Es sabida la eterna lucha entre el mal llamado “interior” y la capital en varios temas. Principalmente me toca aquí analizar o comentar temas relacionados con lo audiovisual asi que a ese tema me referiré.
Me plantea un amigo el otro dia: “che ¿quién carajo decide que los de las provincias tengamos que colaborar con las películas que filma un tipo que soñó al lado del obelisco? Porque con ese cuento del cine hecho a pulmón vivimos poniendo esto y aquello, nos usan, vamos de aca para allá y nunca aprendemos nada y… bla bla bla …uno siempre colabora en lo que puede arengado por funcionarios y después estos tipos levantan rancho y nadie se hace cargo de las cosas ni las deudas y bla bla bla…”.
Yo, que soy toda elocuencia, que tengo un humor espontáneo y que utilizo un lenguaje dominguero envidiable para medio mundo… NO SUPE QUÉ HOSTIA CONTESTAR ante el tsunami real y concreto que mi amigo exponía. Deber haber sido la primera vez que me quedé muda, lo juro.

Por más que no correspondiera que este amigo, cuasi sulfurado, me reclamara a mí algo de lo que no tengo responsabilidad alguna, comprendí que yo en ese momento recibía este desahogo en nombre de los productores del mundo o algo asi, con quienes no tengo la más absoluta relación, pero bue, el hombre necesitaba expresar su desencanto con el cine y justo estaba yo ahí.

Luego de reflexionar me di cuenta que en parte tiene razón. Sin hacer una regla de excepcionales casos de inoperancia, irresponsabilidad o falta de profesionalismo, es corriente que algunos productores, aquí y en cualquier otro país, utilicen en su beneficio la buena fe y fascinación que una propuesta nueva genera en el interior.
Y muchos, por qué negarlo, se aprovechan de ello, haciendo cargo a una provincia, comunidad o zona de todo lo relacionado con la producción.

“Nos larguemos total en la provincia alguien nos va a bancar”, esta es un frase que personalmente la he escuchado más veces de las que me hubiese gustado, y eso le hace mal al cine y a los que hacen cine con una mirada responsable y respetuosa. Es asombroso pero eso se traduce en los temas, relatos y calidad de las películas, es sorprendente ver que la película es el alma de quien la rodó, créase o no.

¿Cómo transmitir esta falta de algunos que hacen que la gente se desencante de algo tan mágico y que puede redituar tanto como el cine? (en la parte turística, cultural, en capacitación para la gente de los lugares en que se rueda, etc.)
¿Cómo llegar a quienes deciden, ponen las firmas y dan plata sin tener control alguno de lo que alguien recibió, a veces por el solo merito de ser un soñador en una gran capital?

No es cuestión de echar, de no recibir o no colaborar, no es necesario sabotear nada, creo que el tema está en separar la paja del trigo, pero eso precisamente, no le corresponde al ciudadano común, sino a quienes tienen la responsabilidad de velar por los intereses culturales, económicos, turísticos y demás de todos a quienes representan, planteando así algún modo de colaborar si, pero controlando, viendo quién, cómo, qué, cuando y dónde se realizan las cosas, y en qué condiciones.
Controlar no es mala palabra, es proteger, resguardar, es empatizar con lo que nos pertenece y lograr que el otro lo haga también. Se puede crear, hacer arte y soñar también así.

martes 13 de octubre de 2009

LA MIRADA DE GIALLORENZI


Hay seres a los que la luz propia los pone en un lugar fundamental, personas que logran transmitir lo que ven y eso, a quienes los rodeamos, termina resultándonos interesante. Es el caso de Jorge Giallorenzi, arquitecto, fotógrafo, escritor.
Tuve la oportunidad de conocer a este talentoso ser humano, cuya sensibilidad es imposible de omitir. Disfruté también la ocasión de leer lo que escribe y hasta de ser musa de un haiku suyo:


Tarde de arena
al rescoldo la voz
misma armonía

Pasé por la circunstancia de ser blanco de su mirada y aquí está el resultado. La fotografía de Jorge Giallorenzi me revela, por eso la expongo, más para descubrirlo a él que para que me descubran a mí quienes ya me conocen y visitan este blog.
Su libro “ANIKO Y AKIRO” (haiku) es delicadamente extraordinario.
Dispongo aquí algunas pinceladas de esta invitación a la belleza fugaz que es el haiku de Giallorenzi.

Derrama miel
porfiada abeja reina
resfrío fuerte

Entre la nieve
apenas si aparece
el hociquito

Alguien espera
que baje la marea
arroz con pulpo

Bajo el barco
sonidos de ballenas
¡uhh! por poquito

El saltamontes
entre dos alambrados
vibra la hierba

viernes 9 de octubre de 2009

PASIÓN DE MUJER


Tuve la oportunidad de ver la obra de teatro PASIÓN DE MUJER, del grupo EFECTOS COLATERALES, con el guión y la dirección de Nené Guitart.

Al vivir cotidianamente sumida en diferentes lenguajes artísticos como la literatura y el cine, me cuesta muchísimo evitar el análisis minucioso de los recursos que se utilizan cuando corre la acción. Esta vez para mí fue distinto, no sé si porque el teatro no es mi objeto de estudio o porque tenía ganas de dejar el análisis de lado y disfrutar, pero tuve sensaciones interesantes, abismales y contradictorias con esta obra, que es un transitar por la vida y esa desdicha que dispara el arte en ella. Mujeres, mujeres artistas. Bellísimas, impetuosas, ingenuas, tan presas como cualquiera de su hormonalidad, de su vanidad, del amor, del desamor, de la idealización del otro que nunca termina.

Son cuatro las intérpretes, Marta Golletti, Elda Griffiths, Nelda Scoltore y Graciela Bonansea quienes encarnan con muchísima técnica actoral (cantan, ejecutan instrumentos, realizan monólogos sorprendentes) a estas mujeres que les cuento.

La dramaturga y directora Nené Guitart con una sensibilidad exquisita nos invita a transitar destellos de la vida de estas mujeres, personajes únicos, todos con su genialidad y sus desaciertos. Desaciertos íntimos, tan íntimos que fueron por los que se derramaron precisamente sus talentos personales… y esa pena se siente, se palpa al ver la obra.
Con maestría y cautela, Nené pone las perlas justas para formar un collar exacto, puntual, discreto y certero sobre la emocionalidad femenina. Con humor, con ironía, con
elegancia la obra nos habla de mujeres hundidas en pasiones insondables, irreversibles, que muestran como principal anclaje la feminidad en varias versiones, por momentos llevada al extremo, derivada en pasión para bien y para mal de sus protagonistas. María Callas, Violeta Parra, María Félix… todas con sus historias, vertiéndose definitivas en sí mismas, ahogando para siempre el talento artístico y el juicio personal.

Es brutalmente eficaz el espejo que logró Nené Guitart con EFECTOS COLATERALES en PASIÓN DE MUJER. Historias de mujeres singulares, vehementes, ardientes.
Mujeres.

lunes 28 de septiembre de 2009

LA ENTREVISTA


Este cuento pertenece también a mi primer libro, "17 Simples Cuentos".
"Un holograma es una imagen tridimensional,
registrada por rayos láser,
proyectada sobre una emulsión especial.
La imágen aparece saliendo de sus límites,
es tan asombroso que es difícil resistir la tentación de tocarla."
Me apuré a subir las escaleras del metro, y ni bien estuve en la acera avisté el edificio. Ante mí se alzaba una enorme pantalla de cristal líquido en la que decía “The Cientifics News” en letras suspendidas en el aire, como desprendidas mágicamente del fondo. Subí, entré y esperé. Simone me hizo pasar y noté que poseía una extraña mezcla de sensualidad, gentileza y formalidad. Era una mujer bellísima pero de una mirada dura y poco expresiva, por momentos me parecía que Simone se disolvía en el aire, pero ese ligero “barrido” de mi interlocutora era muy poco perceptible, y se lo atribuí al cansancio y stress que me provocaban las entrevistas de trabajo que había tenido en la última semana. Conversamos y le dejé mis ensayos sobre el escritorio como me pidió, pero honestamente no pensé que yo le hubiese gustado para el puesto de redactor que buscaban. Finalizada la charla, descendí a las asfixiantes arterias subterráneas y volví a casa.

Pasada una semana, me asaltó la idea de llamarla, sólo para saber si había leído los manuscritos.
Llamé y nadie contestó. Insistí. Un anciano levantó el auricular del otro lado, tímidamente balbuceé “la señorita Simone Short, por favor...” “¿Simone Short…? acá no hay ninguna Simone Short” El anciano parecía estar disgustado, creo que lo desperté de su siesta. “Mmm... ¿Es allí la redacción del diario científico The...?” “No caballero, usted se ha equivocado, esto es un museo...” “¿Un museo?” –respondí-. “Si, un Museo de Arte Contemporáneo y abrimos a las dieciséis horas.”
-¿Pero es la avenida Matucana cuatrocientos sesenta y cuatro? –insistí.
-Así es, joven, es la avenida Matucana cuatrocientos sesenta y cuatro, y es un Museo de Arte Contemporáneo desde hace casi sesenta años, ¡y abrimos a las dieciséis horas!
-Señor, espere, no cuelgue, ¿puede decirme qué expusieron durante la semana pasada?
-No recuerdo muy bien, hubieron unos franceses y a ver... aquí tengo el catálogo, hubo una exposición de hologramas y litografías… ¡y abrimos a las dieciséis!
Dicho esto, el anciano colgó el auricular.

Caminé. Tomé la tarjeta de presentación y leí solo tres palabras: "SIMONE SHORT, Av. Matucana 464", caminé hasta dicha dirección y efectivamente, ante mí se alzó un viejo gran cartel, que lejos de ser una moderna pantalla líquida, decía: “MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO”. Pisoteado y sucio encontré un catálogo: "Semana de la holografía, con la presentación de físicos franceses...", las escaleras eran las mismas, las ventanas mínimas eran las mismas, ese era el lugar en el que yo había estado en una entrevista con Simone Short tratando de conseguir un trabajo de redactor de noticias científicas, definitivamente. Me senté en un banco de la calle, y sólo atiné nuevamente a buscar la tarjeta de Simone Short, que terminé sin encontrar.

Enfoqué mi mirada en infinito y me sumí en mis pensamientos.
¿Qué había sido real y qué no en esa entrevista con Simone Short? ¿Podría ser Simone y su oficina un holograma? ¿Podría yo haber sido una simple rata de laboratorio para un experimento de una agencia de hologramas? Me dije que era imposible que algo así me hubiera pasado, luego me refuté “no, imposible no, es improbable” y me repetí "IMPROBABLE". Volví a mirar hacia el edificio y me vi a mí mismo descendiendo con Simone por las escaleras del Museo, yo sonriente, Simone, enigmática y sensual como la había conocido. La imagen se deshizo en un instante, fue una sensación muy finamente perceptible, como toda Simone, y se desintegró con la naturalidad de una piedra perturbando el agua quieta.

Sentado en ese banco en plena calle, capté con mi más profunda simplicidad, el concepto de IMPROBABLE, y rechacé la más mínima intención de cuestionarlo, por lo menos no yo, un simple muchacho en busca de entrevistas de trabajo.

martes 22 de septiembre de 2009

GOT

Dice Hegel: “La contemplación de lo bello es liberadora”. Y es esa exactamente una de las sensaciones que tengo cuando veo la obra de Margot.
En su discreta pero prolífica carrera artística, Margot Ripa ha explorado exhaustivamente los temas, materiales y técnicas de manera fértil y concreta. Es un placer que me doy a veces el sumirme en el taller a espiar los descubrimientos de materiales o técnicas de Margot. Ella con su habitual humildad me dice que no es más que una “obrera del arte”, ante mi insistencia en definirla como veraz, natural e intuitiva.

La visión de Margot es recatada, nada narcisista ni extravagante. En su obra no hay un afán determinista, caprichoso ni academicista, si no un mandato natural de crear, de trasladar la visión personal con una serenidad que permite el recorrido por la obra sin exaltaciones pretenciosas. ¿Será porque pinta lo que fluye con un mensaje claro no ensordecedor, sin fuegos de artificio ni intenciones de decreto estético?

Margot tiene la extraña contundencia del que hace arte intuitivo, del que juega como un niño con el material que descubre, que busca en los lugares más insospechados. Pasta de mármol, rejillas de la cocina, latas, hilos. Los materiales más comunes terminan siendo flores, ranchos, ríos, mujeres o bosques para Margot.

La transformación es inminente cuando uno se sume en la belleza, aridez, serenidad, desnudez que esta artista dispone a natural voluntad.
Margot te libera con su obra, su arte es instintivo, cauteloso y a la vez preciso y cabal.

lunes 14 de septiembre de 2009

BIANCA ENCIERRA (cuento)


El que menos pensaba de los 17 cuentos de mi primer libro....fue el más comentado, el más elogiado y el que más satisfacciones me ha traído.



“Era tan pero tan profunda nuestra alianza,
que nos encontrábamos todas las tardes en nuestra muda locuacidad”
(Nadine Alemán)

Bianca encierra las pocas ovejas en el corral todas las tardes. Y vuelve al rancho con las piernitas envueltas en abrojos y temblando por el frío hostil de la cordillera. Bianca y su vida suspendida. Bianca con ese padre viejo y acabado que no le dio más vida que esa vida, llena de ausencias. Bianca y las estrellas.Pero ella sale inmutable cuando lo oye decir, a veces como única frase en todo el día: “¡Bianca, encierra!”. Ella sale del rancho y encierra todo lo que puede, las gallinas, las ovejas, la puerta de la despensa. Hace todo lo que él le pide mientras lo ve envejecer. Hace el pan (le pone harina de la buena y lo amasa con leche fresca para que quede mas blando y no le arruine los dientes al viejo), y no se queja del agua helada del arroyo cuando lava la loza. Le compra pilas nuevas a la radio, pega el hule del mantel cuando se raja, zurce repasadores y medias. Hasta pesca con la latita en el arroyo para que no sean siempre fideos, papas y carne. Y cuando va al pueblo, Bianca tarda. Hace despacito el camino de regreso, como soñando que nunca llega.A su padre lo acuesta, lo levanta, calienta el agua en el tanque de la cocina a leña y le prepara el fuentón de lata para bañarlo. Y apaga las velas temprano para que Ella, la Muerte, si llega no lo vea. Espera la noche para dejar las cortinas corridas y desde su cama ubicada estratégicamente bajo la ventana, ve las estrellas lejanas que la helada patagónica vuelve mucho más brillantes, como un regalo íntimo, solo para ella. Ni bien se acuesta, Bianca se pierde en un viaje único. Es otra, vive otra vida, goza el destierro nocturno y se hace a él soñando que tiene amigas, que tiene marido, que tiene hijos, que tiene calor y que tiene un destino. Así se duerme hasta el otro día, cuando al amanecer otra vez se levanta, otra vez suelta las gallinas, las ovejas, abre la puerta de la despensa. Otra vez el día, la luz, el campo, el trabajo duro, el viento y su padre. Pasando como siempre las horas lentas, hasta el atardecer, donde vuelve a encerrar.Y sobre todo Bianca encierra. Encierra esas ganas de dejar esa noche las velas encendidas para que si Ella, la Muerte, esta noche viene, entregárselo de una vez y luego perderse finalmente en la vida que ella tiene en las estrellas.


miércoles 9 de septiembre de 2009

SILVIA

Silvia Mellado nació en Zapala pero vive en Neuquén capital desde el 2006. Es profesora y Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de la Plata. Su primer libro de poesía, se llama CELULOIDE. Su segundo libro es ACETATO y está en proceso de edición.
En este momento trabaja como docente, también integra un equipo de investigación (textos transgresores) en la Universidad Nacional del Comahue. Ha participado en varios congresos con trabajos críticos o textos de creación. Dice que hoy las mejores novelas que ha leído son EL ZORRO DE ARRIBA Y EL ZORRO DE ABAJO de José María Arguedas y EL PASADO de Alan Pauls. En poesía hay una lista interminable de poetas que le apasionan, entre ellos Bustriazo Ortiz, Ana Cristina Cesar, Ricardo Costa, entre otros. Contrario a los dichos populares, Silvia todavía se asombra que la carrera de letras no le haya sacado las ganas de escribir.

Herencia

Nos dejaron
por herencia
la idea de que todo pasado fue mejor
de que nuestras malas letra de rock
les arruinan el lenguaje que
sólo se decían en la intimidad.
Me achacan que no planche las camisas
con la misma inquietud
con la que se admiran
de que me acuesto ilegalmente
y no uso cancanes
cuando hace calor.

Ya hubo otras locas
que supieron suicidarse
o morirse
de sobredosis,
hasta las muertes están inventadas,
ni en la Patagonia desértica
podemos tener un gesto
innovador.
Ninguna presidenta como la gente,
maestras normales
pero amantes de Sarmiento,
malas costumbres
contemporáneas
criemos hijas
con resentimiento
pero en tiempo y forma.


Principalmente advierto que esta autora escribe por necesidad evitando la soberbia idea de comunicar una idea propia con afanes contundentes.
Me gustó este poema porque la escritura de Silvia Mellado tiene para mí un sentido coloquial que profundiza sigilosamente lo cotidiano. En este poema te cuenta, como mateando una tarde ventosa en algún lugar de Neuquén. Te rezonga un poema de joven comadre patagónica, que atraviesa la opaca idea que tenemos algunas, que asumimos muchas, que olfateamos todas.
Cuando Silvia escribe la espiamos porque sabemos que viene algo bueno. Cuando Silvia lo lee nos quedamos calladitas, sabiendo que tiene razón.

martes 8 de septiembre de 2009

DÉNSELO DE UNA VEZ!

Siempre es un placer ver a Jim Carrey, en lo que sea. Este actor tiene tanto talento y ejercicio actoral que todo le sale bien. Encima, es humilde. Personalmente he seguido su carrera y el tipo tiene aciertos impresionantes en los papeles que ha aceptado. Hay que decirlo así porque a veces se conoce más el perfil de un actor por lo que no aceptó que por lo que sí.
A Jim se lo conoce por las dos cosas, en realidad. Es un verdadero genio, y aparte de eso, un trabajador incansable de la faena actoral. Uno de los pocos que no se quedó dormido en la fama primera y que tiene un dominio de sus aptitudes que le permiten crear ámbitos de comedia y dramáticos con la misma intensidad. Mucha.

En sus inicios hizo de todo, pero será más fácil recordarlo después de “PEGGY SUE SE CASÓ” (1986, de Francis Ford Coppola), una comedia romántica en donde una madre de familia vuelve al pasado a ser adolescente y conocer al marido otra vez. En “LA MÁSCARA” (1994, de Check Russell) Jim protagonizó y mostró que tiene talento de sobra y mucho trabajo como comediante, ahí se talló un poco su modo gracioso- sobreactuado, terminando de consagrarse con ese estilo propio en “TONTO Y RETONTO” , una comedia ácida y tremendamente entretenida hecha en 1994 por los hermanos Farrelli.

En “THE TRUMAN SHOW” (1998, de Peter Weir), Jim mezcla la sobreactuación con el dramatismo dando un resultado emotivamente inquietante, no hace falta llegar al final para que se le ponga la piel de gallina al espectador. Como en “THE MAJESTIC” (2001, Frank Darabont) donde restaura un cine antiguo con su supuesto padre y otra gente del pueblo donde viven, sumergiéndonos en una historia fuerte, controversial y emocionante de principio a fin, en un delicioso duelo actoral con el genial Martin Landau.

Pero donde realmente sorprende Jim Carrey es en “MAN ON THE MOON” (1999) del indiscutido y versátil director Milos Forman, donde interpreta al comediante Andy Kaufman de manera magistral, siendo una película no emotiva desde lo lacrimógeno, sino un film biográfico con un alto nivel filosófico donde se analiza el hediondo mundo de los negocios televisivos.

Este debe ser, lejos, el mejor papel de su carrera. Por eso ya llegó el momento. Ya va siendo hora que lo reconozcan y dejen de esperarlo en el consabido papel de tullido que siempre se lleva el máximo premio. Es hora de que se haga justicia, y le den a Jim Carrey, un más que merecido Oscar.

miércoles 26 de agosto de 2009

LO QUE DIJO CRISTIAN


Llegó mi libro, cómo todo lo esperado lo recibí con ansias, con orgullo, con miedo, con todo. Lo primero que hice fue dejarlo en la librería Macayo para que vea la luz de lo público, para que aprenda a no tener vergúenza. Y ahí está, espiando a los abrigados paseantes de invierno.
No sé qué decir de él, la verdad que estoy como esas madres primerizas, mareada por el parto, casi sin poder creer que haya terminado este proyecto que llevó mucho de mí en lo emocional, en lo privado. Hace un tiempo lo describí como un libro seco, revelador de el alma femenina, de la mía, de la de todas, con sus cuatro partes bien marcadas, con lo idílico para comenzar, con lo melancólico, con lo enfermizo y con lo glorioso y apasionado al final. Me gusta lo de mi amigo el escritor Basso Benelli digo de él, aqui lo transcribo.

Cuando el poema despliega sus sentidos, liberando al lector de los prejuicios de la aparente poesía encifrada, logra alcanzar un equilibrio entre vida y literatura. Así es como se completa el círculo en que lo dicho detona asociaciones con la experiencia vital, por ende, surge el diálogo de las partes y se nutre. La vida vuelve a manifestarse. Lo que sintió un hombre es concentración de lo que muchos sentirán; lo que escribió un hombre es realidad de lo que otros vivirán, y en ese camino el poeta es eterno.

En Letal intensidad, cuerpo poético estructurado en tres momentos, oímos una voz de mujer a quien “no la apasionó la locura/ de una brisa dulce”, sino el sobrevuelo obsesivo de un amor. Su confesión lírica la sostiene un destinatario esquivo, lejano y enigmático que inspira la totalidad de los versos y se transforma en flujo centrípeto de la pasión, la contemplación, los celos, el odio, su vida toda mientras él protagonice sus días.

Los poemas son breves en su mayoría. Cada serie de estrofas tiene por eje un verbo como categoría, pues el sujeto no se entiende sino en el dinamismo de la acción. Más allá de cualquier recurso imaginista, la escritura se depura de expresiones estériles y alejadas de la confesión como las letras de tango, que por su naturaleza concentran las emociones, la historia personal, la rima aguda que es un golpe de voz como cerrar con furia una puerta. Son relevantes las diferencias con el “objeto del deseo”: correspondencia amorosa, edad, rechazo, atracción, sometimiento, dolor, despecho; todas ellas expuestas a través de melodías hiperbólicas.

Para el sujeto poético, el abandono amoroso es un hecho de sangre. Aunque “a tajo limpio/ vencería la soledad”, no consiente ni se resigna a ello. Quiere llegar al más intenso límite que le sea posible en una relación donde el otro no responde según lo esperado. Es más, está dispuesto a sufrir y ofrecer “a cada perdón/ un golpe”, convirtiéndose en un sobreviviente del amor, “una flor silvestre”, “una niña esencial”, “una valkiria” y hasta una Cleopatra o Taís.


Lo primero que conocí de Nadine Alemán fueron sus 17 cuentos simples, deslumbrantes por su lucidez, su dominio de la observación exacta y el hecho de que no fuera, además, una autora promisoria, sino real; pero más me impactó –al conocerla personalmente- el modo cómo convertía lo cotidiano en arte, la conversación vana en profunda, la prosa en verso. De ahí que ahora podamos leerla en una poesía expresiva, directa y suavemente lírica.

Pensar en Nadine Alemán y en su obra literaria obliga a pensar la Patagonia argentina, sustrato y sustento que la inspira siempre, como trasfondo de belleza que le dio un ritmo especial para escribir. Es pensar también en el sitio que le corresponde a la poesía y al escritor en tiempos de tránsito como éste, porque cuando la vida es tanta, toda intensidad puede ser letal."

lunes 24 de agosto de 2009

BIANCA ESTUVO AQUI


Fue venir de la cocina y verla. La niña de arpillera sentada en el teclado de mi computador. Bianca y su descanso. Bianca sentada como queriéndose quedar. Bianca y los perros, el ganso, el rancho de adobe y el tarro de la basura. Bianca diciéndome que ahí está cuando la leo delante de la gente. Diciéndome que se va con cada uno de ellos. Que se fue con Wenceslao en avión, con el cine movil de Chantal, con don Gómez el esquilador pampeano, con Julia y con los chicos de la escuela donde la leí. Bianca se fue con todos. Y supo que me gustó pero que en el fondo sentí que me abandonaba. Entonces se sentó en mi computador con los perros, el rancho y la cordillera a decirme que siempre está ahí. Luego se metió en su paisaje y mudita, mudita volvió a encerrar.

martes 18 de agosto de 2009

EL CORDERO
















EL CORDERO pertenece a "17 Simples Cuentos".

- ¡Años, años viendo cómo se carnea un cordero y justo hoy se te ocurre que no puedes!
Mi padre rezongaba con razón, realmente yo tenía que reconocerlo. Había pasado la mayor parte de mi vida en el campo, recién a los dieciocho años había ido a la ciudad a buscar trabajo. Y hoy volvía sin pena ni gloria, vacío, con una bolsa de arpillera llena de cosas para mamá y mis hermanas, y con frustraciones, muchas frustraciones.

Papá me regañaba a la vista y oído de todos, incluso de los otros peones, gente de campo que se quedaba callada ante la irritabilidad de mi papá, ya un anciano. En otro momento, quizás de más chico, ante el reto de mi papá hubiera largado un insulto y me hubiese ido a sacarle la roña al caballo más arisco de los patrones, pero ahora no, yo sabía muy bien que de un tiempo a esta parte la sola cercanía de la muerte, ya fuera de un cristiano o un animal, me paralizaba. Pero no podía explicarle eso a papá. ¿Cómo explicarle que la vida en la ciudad había guardado para mí ribetes inconfesables? ¿Que los dos años lejos del campo me habían cambiado por completo? Prefería realmente que pensaran que estaba igual, que nada me había cambiado, que la ciudad no había sido nada más que una aventura juvenil y truncada por la falta de trabajo.

Mis hermanas me entendían, en el fondo me tenían lástima, creo. Mamá estaba feliz de tenerme de vuelta, siempre había sido el mayor y el más regalón. Papá seguía retándome y los otros peones seguían diciéndole que se calmara, que no le haría bien a su salud, y Darío, mi amigo de la infancia, mi hermano, quien de mirarme no más sabía lo que me pasaba, era incapaz de adivinar lo que me tenía tan paralizado. Y me llamaba, se reía: “¡Julián, vení, dale, que ya estamos listos y con el fuego prendido! ¡Vení y matá el primer cordero que este es un honor que no se lo damos a cualquiera, che!”. Darío, mi amigo, mi hermano.

Mientras veía afilar los cuchillos, traer el balde, a los perros que se acercaban esperando las sobras, el fuego lanzar chispas, y la estaca de fierro esperando ensartar tremendo manjar, me volvía loco por dentro. Mi corazón se sobresaltaba, cada movimiento que antecedía a la carneada, se hacía lento, como una vieja película, las del cine del pueblo que veíamos los domingos con mis hermanas.
Papá seguía, ya no lo escuchaba, solo veía sus idas y venidas, y miraba al cordero, que desde el corral parecía intuir lo que se aproximaba.

Juro que tuve el impulso de soltarlo, pero algo me dijo que no tenía que interferir en un ritual tan cotidiano y tan ligado a la vida de campo. Mis fantasmas internos no tenían por qué alterar una vida simple como la de mi familia, en la que la carneada no era un acto de muerte sino una actividad más.

Cuando el cordero baló por última vez y el cuchillo lo ahogó, quise vomitar pero me aguanté. Me quedé sentado a la sombra, unos metros mas allá, sobre los fardos, mientras todo seguía su curso, mientras mamá pasaba con la bandeja para las achuras frescas, mientras mis hermanas se peleaban por cocinar la cabeza de tal o cual manera, mientras mi papá y los peones se felicitaban entre ellos por la mucha grasa, y lo grande del cordero, mientras Darío extendía el cuero fresco en el palenque desnudo... y tuve la sensación de que justamente ahí empezaba mi historia de simulación, de simulación de todo lo que había pasado en la ciudad, de ocultamientos necesarios y sistemáticos para no matar de pena a mi papá, hombre de campo, de trabajo fuerte, un anciano, para quien no hubiese sido ni digno ni posible tener un hijo asesino.

Mientras escuchaba cómo mi papá, ya viejo y con justa razón, me retaba por no haber querido matar al primer cordero de la temporada, me quedé sentado pensando en los ojos traicioneros del miserable aquél que embarazó a la Leonor, mi hermana de trece años, un desgraciado que fui a buscar a la ciudad, que encontré en el baile medio borracho y que degollé sin pena en un baldío cercano y por el honor de mi hermana abandonada.

Miré para la casa y vi a la Leonor solita, mirando por la ventana, ocultando el crío en sus brazos. Mirándome, como entendiendo. -

sábado 8 de agosto de 2009

El Magnético Gerard

“Si la película es francesa, seguro que actúa Gerard Depardieu” dicen los críticos de cine de todo el mundo. Todo un santo y seña del que conoce el cine francés. Y es tal cual. A ver, tomemos tres películas francesas de este año: “LOS TIEMPOS CAMBIAN” (de André Techiné, con Catherine Deneuve) , “LA VIDA EN ROSA” (del director Oliver Dahan) y “EL CANTANTE”. En todas está el hoy macizo sex simbol que salía en revistas de los ochenta sin ropa y tapándose sus partes nobles.

En “EL CANTANTE” por ejemplo, Gerard es “Alain Moreau”, un cantante que pudo haber llegado lejos pero solo anda divirtiendo a los escasos y aburridos trasnochadores de la ciudad donde vive. Entonces conoce a “Marion” (Cècile de France), una mujer bastante más joven que él, ¿y qué pasa? se le viene la estantería al piso, lógicamente.

En “LOS TIEMPOS CAMBIAN” está con Catherine Deneuve. Uno hace de “Antoine” y la otra hace de “Cecile”, dos viejos amores que se encuentran en Marruecos para tratar de reconquistarse. En “LA VIDA EN ROSA” Gerard también está, y aunque la película no alcanza a aprehender la grandeza de un personaje tan significativo como Edith Piaf (pues de ella trata la película) , Gerard está, y con eso, ya tenemos público asegurado. Porque, aunque no nos sorprendan ya sus apariciones, parece que es fijo que si está Depardieu , la pelicula vende.

Pero bueno, todo no se puede y por más que duela reconocerlo (en realidad es un dolor/goce artístico contradictual) Gerard solo, puede más que todos sus personajes. La gente va a verlo a él, no a meterse y vivir la historia que la película cuenta.
Como le pasa a Robert de Niro, que por más que nos esforcemos, no podemos dejar de pensar que, el que hace el personaje, es Robert de Niro. La trama a veces queda absolutamente en la sombra con estos gigantes bien gigantes protagonizándola.

Es que hay tipos que son tan, tan grandes en su magnetismo personal, que terminan tragándose al personaje con su fuerte presencia. Y lo fagocitan.

viernes 24 de julio de 2009

Una Mujer Digna

De "17 SIMPLES CUENTOS".
Me he vuelto impúdica. No pornográfica, impúdica. Impúdica con mis sensaciones, con mis fantasmas, con mi cuerpo. Ya no los escondo más.
A Fabio lo veo de día, burlándome de la luz, de la seguridad de la noche.
Soy una señora. Soy una mujer casada, con el doble de edad para todo. Aparento ser feliz y estoy socialmente agradecida por “todo” a la vida. Es entonces cuando aparece frente a mí, desafiándome, suplicándome que lo sumerja en mis fantasías. No sus fantasías. MIS fantasías.


Nos vemos de día. En plena peatonal, en un hotelito en el que me juzga severamente la mirada de la mujer que me da la llave de la habitación. En el que le sonríen cómplice a él los muchachos que trabajan, cuando lo ven pasar conmigo (que soy mayor, que soy casada, que soy una señora). Y a cada paso, con cada sonrisa, va desmoronándose mi decencia, ensuciándose el linaje de esta mujer bien, cincuentona, cuidada, fina, y ellos parecen disfrutarlo abiertamente. Como yo disfruto abiertamente el placer que me da él en ese hotelito en el que dejo, en la vieja caja de seguridad, a la entrada, mi apellido de casada, mi alcurnia, mi historia intachable, mi foto de boda… a cambio de placer, infinito, vibrante, halagador para una mujer de mi edad, acostumbrada a hacer lo que se debe, lo que dictan las doctrinas de los otros, los horarios de los otros, la bíblica armonía del hogar. Y yo ahí, desnuda, con un joven que podría ser mi hijo, tan refinado, con esa piel dorada, con ese cuerpo ególatra. Con ese hombre increíblemente vanidoso espiando a través de mi piel añeja, hurgando en mis más ocultas sensaciones.

Me desviste de día con sus manos fuertes, jóvenes, torpes, ansiosas. Eso me hace sentir que transgredo, que soy fuerte, atrevida, tan joven como él.
Y le escribo a Ernesto, mi marido, una carta: “...Te sigo amando, Ernesto. Sigo amando tus logros y nuestra casa decorada a mi gusto, por supuesto. Sigo amando a nuestros hijos y enorgulleciéndome de la manera en que los criamos. Adoro poder presumir de todo, del respeto de todo el barrio privado, de navegar en nuestro cómodo auto y de volar de vez en cuando a algún paraíso lejano a descansar juntos. No puedo olvidar el sacrificio de años junto a vos, pero un día desperté queriendo sentirme única. Queriendo caminar libre por la calle, queriendo no saludar a la gente, no vestirme a la moda, queriendo que alguien en un barcito, tomándome de la mano solamente, me desvista con la mirada, me vea, me conmueva. Bien sabés que lo hemos intentado, incluso en algún viaje, y nos sale mal, volvemos a lo mismo de siempre. No es para nosotros, nos avergüenza. Y eso nos vuelve contradictorios, conocernos tanto y tan poco los dos, Ernesto.

Él es joven, inexperto, no sé si está jugando o si es en serio. No tengo idea. Dejándote me arriesgo a perderlo todo, a volver hecha trizas y que los chicos y vos estén destrozados también.
Pero me atrae (y me asusta también) la idea de la libertad. Él me llama y me susurra sus frases tibias, y me conoce a tal punto que las vuelve calientes cuando intuye que me estoy arrepintiendo de nuestro romance. Me toca, me alcanza, me huele, sonrío cuando estoy sobre él, me exalta que me penetre. Él observa fijamente mi rostro, disfruto de sus masajes en mis pechos, (ya no tan turgentes como cuando me conociste, Ernesto), me invade las entrañas con su esperma caliente. Me siento húmeda cuando percibo próximo nuestro encuentro. Lo hacemos con la luz del día, con las ventanas abiertas, con el horario del Banco y el murmullo callejero apurándonos.

Cuando todo acaba y por fin descanso junto a él, me siento fuerte, única. Pienso en tanto secreto placer. Y enfrento los prejuicios. Mis prejuicios, los prejuicios de la señora de la entrada que cuchichea con la mucama cuando nos vamos.
Me voy con él. No quiero huir de esto que siento por Fabio, no quiero olvidarme cómo es sentirse deseada, cómo es el placer de ser embestida por esa bestia joven y gozosa hasta la vergüenza de esta señora madura.

Te amo, Ernesto, y sé que vos también me amas a mí porque siempre fui una mujer respetable y sacrificada, que recalentaba almuerzos y cenas para todos ustedes a medida que llegaban a casa, comía lo que nadie quería comer, preparaba bolsos de viaje, y me cuidaba para que alguna vez me miraras. Pero nunca me había quebrado por deseo ni la luz había tocado mi piel desnuda. No me conocía, no sabía dónde quedaba yo, donde era mi centro realmente. Ahora descubrí qué cara tengo cuando espero ver a alguien, cuando deseo, cuando sonrío, cuando se mezclan en mí la vergüenza y la ansiedad. Ahora sé cómo se me eriza la piel cuando lo veo llegar a nuestra cita. Cuando siento su mirada joven y su sonrisita triunfal porque sabe que me tiene, que le respondo, que ocupa mi pensamiento. Lo siento, Ernesto, siempre fui una esposa y madre abnegada, siempre fui una mujer a oscuras y pensé que iba a morir así. Ahora voy a irme con él, ya no hay nada que yo pueda construir en esta casa, ya todos en esta familia tomaron sus caminos, eligieron quien y cómo querían ser. Ahora me toca a mí. Voy a juntar mis cosas y voy a irme a vivir con Fabio. Fui una mujer demasiado digna hasta ahora, de aquí en más sólo quiero ser una mujer”. Cuando termino la carta la doblo y la beso con mi parsimonia habitual, la dejo en el escritorio de Ernesto, y alejo nuestra foto. Tomo mi equipaje, bien ligero por cierto, y una bocina me indica que llegó a tiempo el remisse. Me pongo mis anteojos Jackie, mi ansiedad, me llevo mis perlas por si hay que venderlas y la llave de casa. Sí, la llave de casa.
__________

Golpeo la puerta del departamento 708, a una hora desacostumbrada, Fabio debe haber llegado del gimnasio una hora antes según mis cálculos. Abre la puerta un joven atlético, similar a Fabio, con una mirada tan seductora como la de él. Intento no mirar su cuerpo, está con el torso desnudo. “Buenas Noches, busco a Fabio”, le digo sin quitarme mis Jackie, “Ah sí, usted debe ser...” No lo dejo terminar: “Si, soy yo”, digo con firmeza. El ruido de la ducha cesa, y escucho lo que menos hubiera sospechado escuchar. Desde el confín del departamento la voz de Fabio: “Amor, ¿quién es?”. El joven me mira entornando los ojos, aparece Fabio, le digo en voz baja, acentuando cada palabra, desgranándome por dentro: “cómo pudiste...” Fabio está paralizado, el joven también, tomo mi valija y pido el ascensor. Sé que Fabio habla y me toma del brazo, yo sólo siento un nudo en el corazón y mi latido fuerte, muy fuerte, y no escucho nada más. En la calle todo es lento, camino lento yo también, con una pesadez inusual. Sólo salgo de mí cuando siento la fría sal de las lágrimas en mi rostro.

En un instante se larga una fina llovizna y entro en un bar a refugiarme, pido un café y me pongo a escribir contándole a Ernesto, con finas descripciones, las veces que soporté sus aventuras, las miradas que fingí no percibir entre él y mis amigas, las veces que simulé no notar en su equipaje los caros regalos que traía de Europa para su amante de turno. Y lo escribo todo, con dolor, con rabia, hundida en la derrota y deteniendo las lágrimas que pujan por salir. Cuando termino mi café y la carta, me voy, no sin antes mirarme unos segundos en el espejo de salida del viejo bar, que me devuelve la imagen más opaca, silenciosa y decadente mía que haya visto jamás en cincuenta y tres años.
__________

Cuando el remisse me deja en la puerta de casa, miro hacia el escritorio de Ernesto, está la luz prendida, todo puede haber sido con la carta que le dejé. Camino sin quitarme mis Jackie, aunque ya son las ocho de la noche. Entro despacio, siguiendo un ritual mudo de arrepentimiento doloroso y discreto, derrotada. Acostumbrada a disimular, disimulo. Dejo mi bolso en el lavadero, paso por el escritorio y veo la carta arriba del escritorio, me confunde esa luz del escritorio prendida, cambio una carta por otra, como una guionista tratando de cambiar el rumbo de dos personajes, en una yo soy la culpable, en la otra es Ernesto el responsable. Dejo la segunda carta apretada con el portarretrato con nuestra foto, se me enfrían brutalmente las manos, retengo la respiración, siento achicarme. Finalmente me llevo las dos cartas conmigo, en el camino a la cocina, ambas se deshacen con la transpiración fría de mis manos. Ya en la cocina las termino de deshacer y las tiro en el cesto de basura, revolviéndolo para que terminen de desintegrarse en esa humedad maloliente. Voy hacia el living. Allí, Ernesto con el televisor en ESPN. El silencio entre los dos es devastador.

Concentrada en la nuca de mi marido, respiro hondo, trato de desatar el nudo que pasó de mi corazón a mi estómago, elijo seguir. Ernesto rompe su mutismo y me da el remate final:
- ¿Qué hay de comer?
Espero, trato de relajarme para deshacer los nudos que en el pecho y el estómago me torturan, me desarmo y en un segundo me reinvento una vez más:
- No sé, ¿qué querés comer vos? Podemos pedir algo al delivery, hoy no tuve mucho tiempo de salir a comprar.

sábado 18 de julio de 2009

VIDAS CRUZADAS


Esto cuento es ficción. Los nombres no son reales.
Cualquier similitud con la realidad es solo una coincidencia,
o una amarga reseña que intuye que puede cambiarse el absurdo simulacro de las normas vanas, en lugares vanos,
por conciencia real sobre la abrumadora realidad.


Como a las diez y media Gustavo termina de comer y parte a Tránsito a hacer la rutina de los sábados en el centro de Esquel.
Será más de lo mismo: una alcoholemia a algún solitario mareado sobre una F100, una boleta por la falta del último seguro a un par de chicas treintonas que a 30 km/h y por la 25 de mayo, critican a alguna que se viste mal. Ninguna tomó cerveza, después de los treinta la eterna dieta no lo permite.

Por la Rivadavia, Marta y Susana vuelven de una cena de docentes jubiladas, Marta no lleva cinturón de seguridad, no están acostumbradas a levantar gran velocidad en el Citroen Palace. Gustavo las detiene, Fernando le hace la alcoholemia a Marta, que no tomó nada porque a sus 63 tiene problemas de presión alta. Fernando se acuerda que fue su maestra de tercero. Gustavo le hace la boleta, Marta se pone el cinturón y parten a 30 km./h en el Citroen Palace al barrio docente.

El Mono y José terminaron de armar el Fiat 128 con escape libre, vidrios polarizados, calcomanías y música fuerte. Las aceleradas en el barrio aturden. A Don Antonio, padre y almacenero, algo le huele mal.
- Estos se van a mandar una cagada, vieja…
- Antonio, son jóvenes dejalos que se diviertan…!

Gustavo corre los conos más allá, Marcela hace señas para ir deteniendo los autos sobre Alvear. Una pareja en un Fiat Uno 97, recién lavadito, con cuatro chiquitos chillones atrás, discute con Gustavo, no pueden creer que les hagan una boleta porque Camila de dos años les mordisqueó la tarjeta verde y está en mal estado.
Gustavo pone lo mejor de sí, y les hace la boleta sabiendo que es más absurda que correctiva el acta de infracción.
El familión parte, Marcela larga la carcajada, Gustavo trata de disimular, pero no puede evitar reírse también.
- Son muchos pibes, ta difícil darle de comer a todos…-
Se ríe pícara Marcela mientras se ajusta el chaleco fluorescente y le hace señas a unos noviecitos que vienen escuchando Arjona y se detienen sonrientes empezando a sacar papeles de la guantera del Taunus.

………………………………………………………………………………

Después del baile, a las seis, con seis cervezas cada uno, el Mono y José vuelven pisteando por la Ameghino para despertar a los desprevenidos.
El tío de José viene del turno de sereno en su bicicleta, cruza la Ameghino. El Mono ya levantó velocidad. El viejo aparece pedaleando cansado. El Mono no alcanza a frenar.
En su casa, Don Antonio se despierta sobresaltado.
-Vieja, en Mono se mandó una cagada…!

………………………………………………………………………………
Gustavo deja a Marcela en su casa, vuelve caminando por la Alvear, su turno terminó a la una y media. Ta frío Esquel

martes 14 de julio de 2009

Encendida

De LETAL INTENSIDAD.
Que es contracción constante.
Que es parto solitario.
Que es inmolación por amor propio
y por desamor ajeno.



Encendida tu mirada.
Mi lago patagónico
se torna verdoso
cuando espía la esencia que te entrego.

Ardiente mi lengua
consume tu piel salada,
y baja el camino de tu sangre
hasta tu cuello
que ahora se ensancha de deseo.

Tu sexo me acusa y me desgarra.

Me ata a tu cuerpo
la madrugada.

Por dentro y por fuera
encendida
te pido piedad.

Es nuestra historia
que a cada momento
se debate.

En la cercanía
aunque no digas una sola palabra de amor
yo muero por vos.

Encendida.

sábado 4 de julio de 2009

¿Cómo era tu nombre?



Debo reconocer que encarar una película china es algo complicado, y suelo hacerlo en mis escapatorias ocultas y snob. Pero CARTA DE UNA DESCONOCIDA de Xu Junglei, hizo que me quedara con la boca cerrada y los ojos abiertos de principio a fin.
Si bien la novela es más antigua "que el hilo negro" (data de 1922 y fue escrita como novela por Stefan Sweig, para ser filmada en 1948 por Max Ophuls, un centroeuropeo ocupado por la prolijidad fotográfica, clasicista y formal), la versión china escarba más profundo aún en la historia de amor propiamente dicha.

Un mañana, un famoso novelista descubre en su buzón una carta de amor escrita a mano, la remitente es una mujer cuyo nombre él no puede recordar. Aunque se desespera intentando, el protagonista no consigue que su memoria traicionera le traiga el nombre de aquel extraño y antiguo amor que no recuerda.
Pareciera una comedia romántica estadounidense pero no lo es. Ambos directores (el alemán Max Ophuls en 1948 y la china Xu Junglei) hacen que esta historia se cuente en una clave psicológica tal, que en cualquier idioma, en cualquier tiempo y lugar, la historia resulta atrapante, doliente y devastadora, como toda buena historia.

Xu Junglei es una cantante, actriz y directora china que tuvo el honor de conseguir el premio a la mejor directora en el festival de San Sebastián en el año 2004. Esta maravillosa mujer es muy popular en su país y también dirigió con éxito otra película denominada MI PADRE Y YO del año 2003.

En CARTA A UNA DESCONOCIDA, Junglei cuenta con sensualidad, calidad, calidez y maestría, la dura historia de una mujer que escribe una carta a un viejo amor que es el padre del hijo que acaba de perder, por lo tanto la carta se transforma en el único lazo de ella con quien la recibe, el mudo y sutil testigo de aquel fugaz amor.

CARTA DE UNA DESCONOCIDA es una obra de arte de principio a fin, con una estética cargada, sobrecargada tal vez pero precisa. Nada la falta, nada le sobra, ni a la estética, ni a la actuación, ni a la narración. En definitiva esta película se desliza con suavidad y armonía por el tan temido e inevitable destino del amor: el castigo de no haber sido jamás consumado como tal.

jueves 2 de julio de 2009

Mi Amor Insecto

Cuando conocí a Cristián Basso Benelli hace unos años me sorprendió su inteligencia, su don de gente, su simpatía y su deliciosa caballerosidad. Compartimos desde ahí una amistad que trasciende tiempo y espacio. Una amistad basada en la admiración, la generosidad y la íntima confianza, un vínculo amoroso sostenido en la creencia de que el otro es un ser mágico, profundo y natural.
Cristián es poeta y dramaturgo nacido en Santiago de Chile en 1976.
Es Profesor de Castellano y Magíster en Literatura por la Universidad de Chile. Ha participado en encuentros y congresos de literatura en Chile, España y Uruguay. Como dramaturgo, ha estrenado las obras "Muebles de Carne y Hueso" y "Tatiana Taladra".

Ha publicado los poemarios "Alalia" (1994) y "El Amor Insecto" (2003), además de la "Antología 22 Voces de la Novísima Poesía Chilena" (1994).

Ha sido galardonado, entre otros, con el Premio Iberoamericano de Poesía Paz y Cooperación en España por su obra "La tierra no sabe morir", Premio Gabriela Mistral de Poesía en Chile por su obra "Coméntame si estoy contigo" y Beca Fundación Pablo Neruda en 1992.

Ha participado en diversas revistas y muestras de poesía como Cartas Credenciales (1994), Poesía Chilena para el siglo XXI (1996), Génetrix: antología de poesía joven (1999) y Guía de la Poesía Erótica en Chile (2000).

Cristián es para mí un amigo eterno, leal, honesto. Un hidalgo caballero de las letras, de la amistad y la vida.



De Cristián Basso Benelli:

LAS TAZAS LLENAS DE BESOS
Las tazas son los seres más llenos de besos,
llevan sus costados y sus bordes
llenos de besos guardados,
aunque sus muros de loza
no se abran amorosamente
para recibir mis labios.
Yo he besado más las tazas
que las mejillas transparentes de los vasos.


Al poner mis labios en ellas,
recojo besos enterrados,
y me sumerjo,
idilio adentro,
en los rincones de los jarros,
para tocar a diario sus enlozados bordes.
Últimamente,
estoy besando sus figuras,
y veo con los ojos cerrados de otro mundo…
¡Las tazas llenas de besos!


SOBRE UN CAMPO DE CENIZAS

Amanecí llagado
sobre un campo de cenizas.
A mi alrededor la muerte cosía
mis costras para hacerse un abrigo,
guiñaba el ojo a un ave de rapiña
que a lo lejos se saciaba.
No me dejes ver el abandono
ahora con los ojos de piedra.
No me hagas llamarte a gritos
si extirparon tus tímpanos.

Espérame al anochecer en nuestra casa,
prepara café cargado
y un baño caliente de sales
o flores o lunas desteñidas.

Llagado amanecí y no lo sabes;
amanecí puesto en una caja que nadie abrirá,
salvo tú cuando no quiera abrazarte.

No me prives,
no me pruebes,
no me expongas hoy al fuego del verano.

jueves 25 de junio de 2009

Dentren leña






-A ver si van apagando la aradio que ya escuchamos los mensajes al mediodía!
-…
- ¿Me oíste Yoana? Que apaguen la aradio , che! ... Una trabaja como burra todo el día y cuando llega... ustedes ahí, sentaditos al lado de la aradio! Pero no tienen nada que hacer?? Bien que para bajar pal pueblo se apuran , si!!!
-…
-Pero che! ¿Son sordos ustede??? Yoana, Evaristo…!
-…
-Los voy a cagar bien a palmaso a loh dóh! Ya van a ver!!!
-…
-Yoana te voy tirar la casé de la Gilda eh… y se va a terminar tanto bailecito con la prima y tanta cuestión con este que trabaja en el aserradero… ¿te crés que no te vieron? Que la patrona te dio permiso, dijo tu madrina… ya la voy a agarrar a esta… andarte defendiendo de tu propia madre…!
-…
- Evaristo, dentrá leña…!!!
-…
- Yoana, sacame las tortafritas, que se me queman! Madre Santa esta juventú
(peeero esta chica que tiene la cabeza en cualquier lao..)
-…
-…
-…
-…
-Evaristo, Yoana!!!!!! DENTREN LEÑA, CARAJO!
QUE SE VIENE UNA…!

lunes 22 de junio de 2009

De LETAL INTENSIDAD


INMOVIL

En tu triste mirada
la humanidad.

Insoportable
tu oval sentido
que altivo todo lo repasa.

Inmortaliza la impotencia.

En tu ajado corazón
la incertidumbre.

El sufrido disimulo
escurriéndose inconveniente
en tu óptica expresión.

Ahí el mutismo.

Nunca te vi tan inmóvil.

Tu grosero rechazo es total.

jueves 18 de junio de 2009

Lejos (letra de tango)


El pasado 15 de junio se conmemoró el Día del Libro aquí en Esquel. Se organizó en el Centro Cultural Melipal una tarde dedicada a la palabra donde mucha gente acudió a las distintas propuestas.
Llegando el final me tocó a mí agasajar a la palabra con algo de mi autoría, y lo hice con una propuesta para mí nueva: un tango.
Un tango propio, que ya pertenece al libro próximo, LETAL INTENSIDAD, y que se titula LEJOS.
Este tango fue recitado por la visceral actriz Graciela Bonansea, y bailado magistralmente por mi amigo César Arrúa y su compañera de baile Natalia.
A mucha gente le sorprendió que yo escribiera tangos y otros me dijeron sinceramente que les gustó; aquí la transcribo para aquellos que me pidieron la letra. A esos mismos les agradezco y les digo que si el invierno sigue así, me encerraré con mi adorado piano y para la primavera tendré la música de este y los otros tangos.

LEJOS

Cuando por fin lo ví
y lo pude presentir,
se metió en mis entrañas
y se desvaneció fatal.

Lo que pudo ser “ahora” se deshizo en un “quizás”.
Su cuerpo que era presente
se atenuó en mi noche
sin más.

Se trazó un hombre en la neblina,
oí sus pasos en mi vida,
lo vi por una vez llegar.

Qué fechoría la vida...
darme un hombre,
quitármelo,
pintarlo antojadiza
y volvérmelo a borrar.

Mi pasión quebrada
hoy se diluye
en la negra realidad.

Se queda inmóvil, imprecisa.
No me vuelvo a enamorar

lunes 15 de junio de 2009

Desafecto


El siguiente poema, DESAFECTO, pertenece al próximo proyecto, pronto a ser editado, LETAL INTENSIDAD. En él evoco todo tipo de pasiones por las que transita una mujer. A mi entender, a mi sentir.

Durante mucho tiempo viví en el vecino país de Chile, un lugar pujante, con la última tecnología y una seriedad digna de ser copiada por otros países. Un país donde fui muy feliz y en donde tengo afectos intensísimos y eternos. Pero también un país donde descubrí una realidad dolorosa a la cual en el próximo libro, le dediqué un capítulo titulado MAPAS DEL DOLOR. Capítulo que responde al alto índice de femicidio que se da en el mundo, que pude comprobar dolorosamente en mi estadía en Chile.
Dice la Ministra Albornoz que en Chile sucede un femicidio por semana.
Una mujer muerta en manos de su pareja, por semana.
Una por semana.
Y que existen oficialmente 107.000 denuncias por violencia intrafamiliar, 88 por ciento de ellas por maltratos a mujeres, tanto físicos, sicológicos y sexuales.
No es solo allá, es en muchos lados, yo le dedico un capítulo entero a las de todos lados, porque en cualquier lugar del mundo, en este mismo momento, hay una, miles, todas en una sola. Alguna mujer, en este momento, está trazando con rabia, con miedo, con la tinta del silencio tal vez, un negro MAPA DEL DOLOR.

DESAFECTO

Imposible soportar
lo insoportable.

Congelamiento total.

Lágrimas de fatiga

Frío perdón.

Perdón preciso.
Perfecto frío.

Imagen dolorosa
la del ahogo final.

La soledad
siempre es glacial.

sábado 13 de junio de 2009

No es Clint... pero le pone empeño



Sería fácil empezar diciendo que cualquiera con un buen libro y un poco de escuela de cine hace un película. Pero Ben Affleck lo hace mejor que eso en “DESAPARECIÓ UNA NOCHE”, donde se anima y dirige a su hermano, Casie Affleck, a Michelle Monaghan y a un deslucido Morgan Freeman, en una historia en la que los dos primeros son sendos investigadores privados que se atreven a intentar desenmarañar el secuestro de una niñita en un barrio de esos en los que la gente no habla con la policía, aunque a estos dos buenos mozos de Patrick (Casey Affleck) y Angie (Michelle Monaghan), sí les dan datos.

Ben gana de entrada eligiendo esta historia del mismo Denis Lehane, un escritor de novelas negras que tiene como marca registrada una ciudad de Boston con barrios pobres llenos de extranjeros con códigos tribales y reglas de vecindario. O sea, sobre la construcción intelectual armada primeramente por Denis Lehane (sólida firma literaria de Hollywood), Ben hace un film prolijo, rico en ideas y conflictos morales. En resumen: enciende la mecha.
Ben no es Clint Eastwood haciendo Río Místico, (adaptación de un libro del mismo autor), pero se defiende bien mostrando cómo los vecinos arman la red de convivencia, algo brutal y poco democrática pero verosímil, en esta película en la que el conflicto moral es mayúsculo: hay una niña perdida, hija de una madre prostituta y drogadicta, que vive en un barrio en el que en algún momento esta criatura angelical se perderá, si no es de niña, será de adulta. Eso es lo que parece decir el buen alumno de Ben como director en esta ocasión.

Está bueno saber que Ben tuvo la delicadeza de posponer el estreno de esta película, que tenía preparado para principios del 2007, debido a lo reciente de la desaparición de Madeleine McCann. Eso dotó al film, mas adelante, cuando pudo estrenarse, de un interés mayor al que tal vez hubiera tenido.
No daré demasiadas luces del final, pero huelga decir que conviene verla con escepticismo, ya que si bien se muestra un tipo de “mal” claramente inexcusable, también enseña otro tipo de “mal” cinematográficamente mucho más interesante.
En fin, lo mejor de todo es que deja ideas dando vuelta.

domingo 7 de junio de 2009

La Mañana



LA MAÑANA es un poema que pertenece al poemario LETAL INTENSIDAD, próximo a ser editado, con el cual busco componer una emocionalidad simple, clara, humana, sin artificios ni pretenciones vanas.
LETAL INTENSIDAD son poemas, son tangos, es contradicción que se concentra tanto en lo LETAL como en lo INTENSO.




Nació la mañana sin ti.
Abrí las ventanas

Esperé de la brisa fresca
tu aroma profundo.
Y tan lejano.

Nadie llega.
No hay sorpresa no hay abrazos

Cumplo las horas
negando la melancolía
que de preferencia no habita
en días luminosos.

Yo te espero siempre.

Con los ojos puestos
en la calle.

lunes 1 de junio de 2009

El Hijo Huacho



Ahí estaba cuando la conocida de pueblo lo vio, y dijo ¿será el hijo de la Nadine?
Ahí no más se le acercó a la amiga que la acompañaba en el viaje.
–Che, mirá, el hijo de la Nadine, ahí con una mujer fumando y otra desnuda al lado… pero qué cosa el muchachito este…!
Ambas se rieron como toda pueblerina que cuando va a una ciudad se cree más, que desde el piso flotante se siente reina y entonces puede cuchichear sobre el pibe de otra que apareció por ahí, huacho y calladito, petiso, flaco, extrañando la carne de capón que comía acá en la cordillera (qué ahora que vive en Madryn, ya no come).
Y desaparece de la vecina chusma el olor a torta frita que llevaba en el colectivo rumbo a la costa en la grandilocuencia de un shopping (que aca en la cordillera no tenemos).
Y el cartel mortecino arriba que le recuerda al huachito de la Nadine a donde llegó (por casualidad llegó, él no sabía que lo iban a mandar ahí),
Una mujer desnuda, otra fumando… más allá un asesino y al ladito el pecado tentando…
-La flauta…¿qué será de este pibe che? Es que la Nadine con treinta años, sola… tenerse un hijo huacho como si nada… y parece que va a tener otro ¿viste?

Cuando las comadres se cansan de elucubrar las posibilidades del futuro de otra y sus hijos, salta la idea que venía queriendo salir. De maldá o de bondá. O de las dos cosas medio entreveradas, una comadre la tienta a la otra:
-Che , la madre sabrá por donde anda este pibe? Y si le mandamos una foto?

viernes 29 de mayo de 2009

¿Qué es la Dirección de Arte?


¿Qué tienen en común películas como “El Cocinero el ladrón y su amante” (Peter Greenaway) , “Orlando” (Sally Potter) , “La lección de Piano” (Jane Campion), “El laberinto del Fauno” (Guillermo del Toro) o “Alatriste” (Agustín Díaz Yanez)? La respuesta es fácil: es la sensación de sentirnos maravillados, envueltos en la historia que cuenta la película.
La Dirección de Arte es el diseño ambiental en su más alta conceptualidad, investiga el aspecto visual, las épocas, los colores, y arma un criterio coherente a través del vestuario, el maquillaje, la ambientación de lugares y situaciones, para darle sentido a la acción. Ese contexto artístico armado así, debe servir a la historia, es un arte dinámico y verosímil.

Al director de arte se le pide, se le exige verosimilitud, lo que se verá en imagen será lo que el director de arte haya armado para mostrar. Por supuesto sostenido por la puesta fotográfica que lleva otro director (de fotografía) con quien todo puede ir bien… o mal. Así son los egos. Y si, es que el director de arte generalmente arma todo con minuciosidad y su trabajo es tan importante como el del Director de Foto que pone el criterio lumínico para realzar el trabajo de la “gente de arte”, como suele llamársele.

Entre las grandes puestas de dirección de arte podemos tomar el caso de “Alatriste” con Benjamin Fernández como director de arte, con una puesta visualmente impresionante y un estudio de referentes pictóricos de la época excelentemente bien logrados, que junto con un excelente director de fotografía representan íntegramente la estética del Barroco español. Realmente impresionante cuando se ve en imagen vívida la representación del cuadro “La Rendición de Breda” de Velázquez. Allí también se ven los bodegones de Sánchez Cotán y la influencia de Caravaggio. Todo esto acompañado del vestuario sutil y acertado de Francesca Sartori. Con esto quiero decir que la Dirección de Arte no es solo un genio metido en libros de arte e historia sacando cuadros que copiar delante de una cámara de cine, si no más bien un equipo que va tras un concepto visual concreto.

La dirección de arte necesita crear un estilística que sea verosímil, coherente, que esté al servicio de la historia, por eso es posible que nunca recordemos los nombres de los directores de arte, o que cuando veamos que ganan premios nos preguntemos qué hicieron para ser tan aplaudidos, pero eso es lo mejor, lo mas interesante, no saber sus nombres, ni quienes son sus equipos ni cuando tiempo les llevó su investigación estética, histórica. Lo más interesante es sentarnos en el sillón o la butaca y sumergirnos en los mundos que ellos armaron para que nosotros nos maravillemos, nos salgamos de nuestra época y nos metamos en la que ellos crearon para nosotros, que finalmente sintamos que somos parte de la historia que la película nos está contando.-

Invierno a la Kubrik



Pocos directores han pasado por todos los géneros como lo hizo Stanley Kubrik en las doce películas que conforman su carrera cinematográfica. Solo doce películas marcaron la trascendentalidad de un genio como Kubrik en la historia del cine. Este excéntrico director fue, antes que nada, fotógrafo, y adoraba la imagen estática y los largos silencios, recursos que utilizó muy sabiamente en casi todas sus películas.

Si bien son indiscutidas obras maestras cintas de él como “Espartaco” (cine épico), “La chaqueta metálica” (cine bélico) o “La naranja mecánica” (ciencia ficción), la más atrayente es “El resplandor”, con el genialísimo actor Jack Nicholson.


Y es la más interesante no solo por la pelea que protagonizó con el autor del libro original (Stephen King, quien esgrimió que el director no respetaba la naturaleza de la historia), sino por la refinación realizativa y narrativa que el director le da a su película. En “El resplandor”, Jack Torrance, un escritor frustrado, consigue trabajo como cuidador de un viejo hotel al que irá a pasar todo el invierno con su señora y su hijo pequeño, Danny. Ya en el hotel, Jack Torrance comienza a dar muestras de cierta enajenación mental, mientras su hijo recibe “resplandores” telepáticos de episodios sangrientos que ocurrieron en el hotel. Kubrik muestra como nadie una serie de imágenes que jamás podremos olvidar: como Jack Torrance con un hacha buscando a su mujer para matarla, o Danny, el hijo, siendo testigo de la aparición de gemelas muertas cruelmente descuartizadas allí mismo.

Si bien hay nuevas películas de terror, y demás subgéneros, que son excelentes y que hacen descubrimientos más que interesantes en la narrativa, la realización cinematográfica, la psicología y el “infierno” humano, Kubrik con su resplandor artístico nos deja atravesados a todos, de eso no hay duda.
Pasa algo curioso: todos quien hayan visto “El resplandor”, la quieren volver a ver. Al fin y al cabo, y viendo la nievecita que se acumula afuera, amenazando con aislarnos en aterrador aburrimiento, ¿quién no quiere pasar un invierno a la Kubrik?.

sábado 23 de mayo de 2009

Bruno Leonel Méndez







Bruno Leonel Méndez es escritor, tiene veintinueve años, vive en Trevelin. Por momentos es un bardo galés y en otros un insufrible bardo argentino. Toca rapsodias púrpura y se hunde inevitablemente a chapotear gustoso en su propio abismo, en donde recoge memorias cuando emerge.

Actualmente tiene el alma azul y pinta postales del silencio. Todo mientras ve nevar. No se puede decir más.
Ah, si: Bruno tiene el extraño privilegio de hacer trizas tu tranquilidad con su poesía.




  • /el espejo del ser/

    abismo en sí mismo del espanto.

  • la muerte ronda el barrio
    como un arlequín desempleado

    soy la muerte en todos sus espejos.


  • los cuerpos
    las transformaciones de los cuerpos

basadas en hechos comprobables

el aroma de un viernes

los cascarones de un átomo de caricias

el sabor a sombra del orgasmo

los cuerpos

relámpagos

dibujos de aire

los cuerpos

pájaros líquidos en estado eterno


noches basadas en cuerpos comprobables

  • mi voz en la vereda

es un error de la tormenta

tu nombre

la estación equivocada




lunes 18 de mayo de 2009

Tres Nombres para el Abrazo

El IV Encuentro del Esquel Literario ocurrido entre el jueves y el domingo último tuvo muchas cosas que hasta rondaron con lo mágico. Pero lo mágico no se da sin la mano y la voz del Hombre, y en este caso del Hombre, los tres nombres que hicieron todo para darnos estos días de confraternidad, alimento para el alma y crecimiento en la literatura son Gustavo de Vera, Ariel Puyelli y Bruno Leonel Mendez, quienes hace mucho tiempo que vienen trabajando para que este encuentro sea posible, y fue posible no más.

Fue posible la literatura, fue posible la confraternidad y el encuentro humano en un marco donde todo lo que hacía falta estaba en el momento justo, al alcance de la mano. No quedaron huecos sin cubrir, no quedaron necesidades sin abastecer y no quedaron temores sin ser acompañados.

Todo, en la mano de ellos tres fue posible, no solamente para los que vinieron desde otro punto de la Patagonia, sino también para quienes viven en esta ciudad, que se convierte en un verdadero polo de desarrollo cultural.
Gustavo, Ariel, Bruno…gracias por habernos puesto el hombro para que crezcamos como escritores y como seres humanos.

lunes 11 de mayo de 2009

La Experiencia Creativa y el Bla Bla



Moverse en el mundo creativo no es fácil, y transitar de uno a otro, mucho menos. Personalmente me he aventurado en dos de ellos: el realizativo y el literario. En el realizativo la creación de guiones, que las más de las veces son publicitarios, con toda la inmediatez y liquidez propia de ese trabajo. En el literario me he sumergido en el mundo narrativo con bastante buena suerte y respuesta de los lectores. Y ese mundo me ha parecido rico, algo laberíntico pero propicio para las audacias intelectuales más interesantes. Mi primer libro editado es “17 Simples Cuentos”, “pequeñuelo que avanza sigilosamente, en el que cada historia funciona como una cuenta de un collar, precisa, compacta, circular”, como se atrevió a decir un colega chileno a quien agradezco semejante elogio, es un tránsito por esta agradable, vertiginosa y contradictual experiencia de escribir lo más en serio posible.


Cada escritor tiene su proceso creativo propio, algunos, cargados de talento cuecen obras maravillosas en poco tiempo, otros precisan de más voluntad de trabajo, de más fruición. Y también, por qué no, los hay sin lo uno ni lo otro, solo con la intención de aventurarse a transitar el proceso creativo con la más licenciosa de las libertades.
Pensando en los primeros, en relación con los segundos (en donde me incluyo), recuerdo un refrán que me inventé y me repito cuando no tengo ganas de escribir: “Trabaja vamos, trabaja! Qué Heminway hubo uno solo, los demás somos todos esmerados aprendices!”. Y esta confesión viene a cuento de que eso de la musa es, justamente, puro cuento. Perdónenme los amigos escritores que lo usan para conquistar “musas” pero convengamos que es así. La musa no viene ni va, no sube ni baja, por lo menos en los más de los casos, la literatura es trabajo. Es averiguar tal vez, sacar si, encontrar esa idea loca que anda por la cabeza de uno, pero el resto del tiempo, un ochenta por ciento más o menos, es más técnico que creativo, es pulir, pulir y pulir, mientras nos sumimos en la contradicción de guardar con celosía ese espíritu primario de nuestro retoño creativo o seguir afinándolo para que quede algo mejor, pero quizá muy, muy alejado de lo que pensamos en un principio.

ALGUNOS BLA BLAS

Uno de los primeros bla blas que puedo traer, sin ofender a nadie ni calificar menos, es eso de que para escribir cosas nuevas hay que hacerse el “nuevo”, el “rompedor de esquemas si o si”. Léase adoptar estilos fisonómicos, de actitud, de vida o de conducta para crear. Entre éstos destaco teñirse raro el pelo, vestirse estrambótico o hacer callar al resto con frases como “cállense, no me molesten, estoy pensando…”. Este estilo de cosas crece y florece y termina siendo como una condición para el escritor: finalmente hay que “parecerlo más que serlo”, y doy fé porque lo he vivido en carne propia hace un tiempo, en donde fui convocada para escribir dos de los trece guiones de un proyecto para una serie bizarra de la televisión chilena, allí me encontré que en la reunión del canal con los otros guionistas participantes. De repente estaba rodeada de góticos, pseudos vampiros y un sin fin de alfileteros humanos con aritos por aquí y por allí, con los que no nos diferenciábamos mucho en el estilo de escritura (en ese caso por lo menos, éramos los convocados para un mismo proyecto) pero que de aspecto físico y actitud distábamos mucho. Por supuesto que me alejé y a la próxima reunión en el canal fui con un ajo en el bolsillo y un detector de metales.

Otro bla bla es el de las super ventas de libros. La mayoría de la gente, cuando se entera que uno escribió un libro te pregunta ¿Cuánto vendiste?, como un santo y seña que les impide alejarse de la cultura en que todo debe ser medido si o si. Si no hay medida, no hay vida, pareciera decir el mundo al escritor. Ese es uno de los bla blas más corrosivos, porque lo que se vende mucho no necesariamente es lo mejor. Es más, haciendo un suave razonamiento, es posible que la literatura industrializada apure, atore y ahorque al escritor para “enlatar” su proyecto y que éste termine firmando cualquier cosa, sin el tiempo ni el “estacionamiento” que necesita una obra literaria de cualquier naturaleza.
Ni hablar del plagio de obras o sencillamente de ideas.

Finalmente, y lo que no es ningún bla bla en absoluto, es lo que la literatura deja en el lector. Eso si que no tiene nombre ni precio, sino que un valor incalculable, sus testimonios dan una alegría difícil de describir. Personalmente es el mejor de los premios que pueda recibir, como cuando una tarde que deambulaba por “la anónima” un señor espontáneo se me acercó y me dijo “…usté es la escritora ¿no? Dígame, esa gente que cuenta en el libro ¿existe de verdá?”.

jueves 7 de mayo de 2009

Cortesmente

Este cuento es uno de los que conforman mi primer libro: 17 Simples Cuentos.

La señorita Andrea me saluda con simpatía, todas las mañanas me sonríe al salir. Yo me siento bien cuando la gente pasa y me saluda. Pero hay gente que no lo hace, que cree que porque sólo barro no merezco que me saluden cortésmente. Don Gerardo también me saluda, es viejo, siempre anda de traje y corbata y tiene olor a tabaco, levanta su sombrero para contarme que hace frío, que está húmedo o que “fríos eran los de antes”. A mí me gusta barrer, no quiero hacer otra cosa, ese golpe en la cabeza cuando era chico, hizo que la mitad de mi cabeza dejara de crecer y que mi cerebro estuviese apretado allí para siempre. Mi mamá decía que no tenía que hacerle caso a las voces que a veces escuchaba, mi papá me pegaba porque decía que yo inventaba fantasmas, ¡pero los veía de verdad!


Me gusta barrer, aunque a veces me canso porque me agarran como unas ganas de barrer todo rápido y no puedo parar; en el sótano, a veces agarro el martillo y le doy y le doy a un clavito, y hasta me lastimo pegando con el martillo, pero no puedo parar.
Mamá no está para preguntarle, ahora tengo que arreglarme solito, porque soy grande. Papá me dice (cuando no toma vino) que tengo 43 años, yo no sé cuanto es 43 pero parece que es mucho. Extraño a mamá, ella me entendía, nos quedábamos dormidos mirando la tele a la noche. El gato se fue cuando ella murió, nunca más lo encontré, y eso que lo busqué por todo el barrio. Extraño a mamá, ya no como más guiso desde que mamá no está.
La señora del quinto no me saluda, es como una actriz de la tele con sus pieles de animales en el cuello y siempre tiene olor a flores. Ella antes tenía un perrito, se le escapó, yo lo encontré y se lo iba llevando al quinto, pero el perrito me mordió en el ascensor, le pegué y no pude parar; cuando me di cuenta se había muerto. Fue como lo que me pasa con el martillo o con la escoba, que no me puedo detener, lo tuve que poner en una bolsita y guardarlo en el bote de basura para que el conserje don Arturo no me retara.


El novio de la chica del segundo me dice “engendro” y la chica se ríe, y yo me río si la chica se ríe, total, no sé lo que será “engendro”. Esa chica es linda, tiene el pelo largo y tiene olor a manzana a la mañana. Ella me saluda cortésmente y me da chicles, el novio no.
Pienso en lo que más me gusta en el mundo: los gatos y sus bigotitos que se mueven como antenas, comer dulce de leche tirado en la cama cuando es de noche, la tele cuando cantan y bailan, el olor a manzana de la chica del segundo, alcanzarles la pelota a los chicos cuando se les sale de la plaza y que me saluden cortésmente cuando yo barro a la entrada y pasa la gente a la mañana.


Estoy solito sentado aquí en el sótano, con el martillo en la mano, y tengo sangre pero no me duele nada, la sangre es de la cabeza del novio de la chica del segundo, que está tirado ahí, pero yo no me puedo mover a ayudarlo. Me da ganas de llorar, mi papá me va a retar, ¿cómo le voy a explicar que el chico me vino a pedir algo y me dijo “engendro”, y que yo estaba con el martillo y no me pude detener?

jueves 30 de abril de 2009

Quiero Ser Agua



Este cuento pertenece a los 17 simples cuentos que forman parte del proyecto que edité anteriormente, en el año 2006, y antecede a los que en estos momentos escribo, para editar otro libro de narrativa entrado el 2010.

Llueve copiosamente sobre Santiago, miro hacia la calle y solo veo gente que corre y se apresura para no mojarse, como si la lluvia los oxidara, como si el agüita fuese un destino húmedo y caprichoso del que quieren escapar. Finalmente nunca entendí la necia actitud de intentar huir, de la lluvia y del destino. Quiero ser agua.


Miro el reloj de pared, falta media hora. Media hora para salir a almorzar, para que Ignacio y Cristina se vayan a desatar su pasión por ahí, para que pase el último cliente a pagar su factura, para que yo por fin pueda agarrar mi piloto, y para que me deshaga de Guillermo y su eterna invitación a almorzar verduras. Media hora y daré mi sorpresa a la gente que transita el centro, media hora y seré el primer hombre que es agua. Acabaré con la perpetuidad, con la repetición asfixiante de todos los días que son tan iguales, viajaré por las alcantarillas, tomaré la forma de caños, de arroyos, de charcos, seré de mil formas distintas. Tal vez me eleve y vuelva a caer. Como cae el agua ahora.

-¡Oiga, oiga, cajero! ¿Cobra o no cobra? ¡Por favor...!
-Uh, sí señora, disculpe, le cobro...
La una, la una, la una, que sea ya la una. Qué sensación extraña, hoy no me revuelve el estómago el olor a Mary Stuart en exceso de la mujer que viene a pagar, hoy no me resulta tan invasivo su olor ni su mano metiéndose a través de la abertura en el vidrio, ese hoyo circular perfecto y mezquino que me comunica con el mundo, como una ínfima ventana donde todos se esfuerzan por poner su cara para decirme que les cobre de una vez. Si todos supieran... ahora entiendo mejor que nadie el sentido de la satisfacción oculta.


Yo. Yo todos los días. TODOS LOS DIAS, con la infinitud de repetir “TO-DOS-LOS-DÍ-AS”, constatando que se me hace aplastante esa frase, y que me encontraré en unos años con un pesado recuerdo conteniendo la nada de TODOS LOS DÍAS hasta ahí.
-Cabrera, Cabrera, ¿querés almorzar conmigo? Deberías hacer dieta un poquito eh, así nunca vas a conseguir novia, vos... Vamos Cabrera, vamos al restorán naturista.
-No gracias, Guillermo, tengo un compromiso, mañana te acompaño.
-¡Cabreraaaa...!
Me deshago de Guillermo y de su pálida convicción de que comiendo verduritas le va mejor, cuando en realidad ese menú de “vida natural” que tanto lo obsesiona es un placebo de plástico y más plástico disfrazado con total naturalidad. Si supiera, si pudiera ver, si por lo menos le picara el tedio, le molestara un poco. Pero no.


Salgo a la calle, y ahí vamos los dos: mi gloria secreta y yo, aplastando a TODOS LOS DÍAS que me agobian. Camino sintiendo el placer del agua tibiecita que me moja la cara, que descubre mis rasgos. La solitaria llave de la terraza juguetea en mi bolsillo, la aprisiono y se humedece con el sudor nervioso de mi mano. Empiezo a ser agua, finalmente.

Entro al edificio, tomo el ascensor y voy dejando pasajeros en el camino. Llego solitario al último piso y trepo rápidamente los escalones hasta la azotea, abro con la llave que me dio el conserje y salgo a la terraza, donde me espera el pendón de lona que mandé a hacer a la imprenta, (me costó casi un cuarto de mi magro sueldo de cajero); el cartel que gracias a una jugosa propina al conserje, días atrás dejé escondido en esta terraza de edificio de oficinas en pleno centro que ya nadie visita.

El agua me golpea furiosa, me apura. Llevo el pendón hasta el pequeño muro que da a la calle, lo aseguro bien con clavos y lanzo el rollo y... ahhh, ¡que maravilla! se despliegan los 50 metros de pendón y tapan todo el frente del edificio:

AGUA... AGUA... AGUA....
AGUA... AGUA...
SOY AGUA


Se despliega la sorpresa de todos los transeúntes, estrujo mi gloria secreta, levanto los brazos, triunfal, festejo mi valentía solitario sentándome en la pequeña pared que sostiene el pendón, dejo mis pies colgando, todos quedan atónitos al leer mi cartel.

En dos segundos empiezo a oír las rasgaduras de trincheta en el pendón, provenientes de las ventanas del edificio que osé tapar, aparecen medianamente sincronizadas a pocos metros de mí y, como en una barata obra de teatro, varias corbatas que vuelan el viento, y las caritas que se sacuden hacia los costados, hacía arriba y hacia abajo buscando al responsable. Y cuando me ven, como en una estudiada coreografía, aparecen desde el edificio más caras y con ellas miles de especulaciones en cuanto a mi salud mental y mi destino inmediato.


Allá abajo en la calle algunos se detienen, hay muchos “ohh” y algunos aplausos. Otros no, siguen de largo, continúan, ya es tarde para ellos, siguen protegiéndose sin poder detenerse por un momento en medio de la lluvia a leer mi apología. Diviso a Guillermo (mi compañero, el que calcula las calorías del asado del domingo) entre la gente que se amontona a observarme. Guillermo que se desespera, que me hace señas, que mueve los brazos, que grita algo que no oigo desde aquí, hasta ensaya un protagonismo ridículo ante la multitud, diciendo que me conoce, que sabe quien soy. Sacudo mis piernas como si estuviera en una hamaca de plaza, las chicas tapan sus ojos ante cada movimiento de mis piernas, como anticipando una caída. Y con acostumbrado disimulo, a unos metros de Ignacio, Cristina. Allá Cristina, mirándome.

Repasando en su mente las miradas mudas que nos dimos hasta aquí en estos dos años que llevamos trabajando juntos, masticando finamente en su cabeza la culpa por lo que no fue entre nosotros, por lo que sí es con Ignacio todos los mediodías. Cristina mirándome.Y desde aquí yo solo sueño mi vuelo, sueño que me derramo, que me convierto por fin en agua, que goteo definitivamente mi persona a través de los doce pisos, que por fin me escurro de TODOS LOS DÍAS hasta aquí. Yo por fin, siendo agua.

viernes 24 de abril de 2009

Hombre de Campo

(A mi papá que atraviesa el bosque)


Ser el frío viento del valle
rasgarte el rostro.

Encantarte
siendo el ave patagónica
que desde la altura te custodia.

Ser el pedregal
que mudo te observa.

Ser nieve del Nahuel Pan
provocarte íntimo invierno.

Como las primeras luces de nuestro pueblo
encenderme al verte volver.

Envolverte la piel
siendo el tenue ámbar del final del día.

El camino terroso tu
el humilde arroyo sinuoso yo.

La noche.

El sutil barro.
Por fin.




viernes 10 de abril de 2009

Consejos


A la sombra de un árbol sin hojas

y a la luz de un farol apagado


un ciego leía

y un sordo escuchaba


los sabios consejos

que un mudo le daba.

martes 7 de abril de 2009

El del Otro Lado



Miro al del otro lado como si fuese la primera vez que lo veo,
descubro su miopía y su fino silbido nasal al inspirar.

Focalizo su incipiente calvicie, lo compadezco y prosigo mi inspección.
Me detengo en sus uñas carcomidas
y en su piel seca y ajada de tantas afeitadas matinales.

Me concentro en oír su tecleo en la computadora,
como un repiqueteo incesante y somnífero,
que le da sonido a su habitual mudez
(confieso que jamás he oído su voz).

Trato de disimular que lo miro,
y comienzo un diálogo inusual de oficina con un tecleo propio.

Retomo mi investigación por su escritorio
y me quedo a su costado derecho
en una foto desdibujada de su familia,
un muñeco sin una piernita, y un calendario dos meses atrasado,
pequeños trofeos de su pobre cotidianidad.

Me sumo en mi tecleo y él en el de él.
No hubo convenio en el diálogo.

Más tarde decido recomenzar mi extraña exploración
pero él ya no está en su escritorio,
pareciera que el pobre ser humano que estaba sentado frente a mí
(¿acaso era yo?)
se deshizo con las horas.

viernes 27 de marzo de 2009

El Cuadro

Sin editar, regalo para Majo que seguramente nunca lo vio.



El marco tenía por lo menos, a mi escaso entender, unos ochenta o noventa años. Siempre me había intrigado pero no me animaba a preguntar de dónde había salido. Quedaba yo con la idea de que alguna tía abuela o alguien más allá lo había traído del campo, de la provincia, no sé, eso me figuraba por la sencillez, la fina caoba tan natural, y esa terminación tan lacia y uniforme, sin ninguna veta ni olor a tintura de madera. Nuestra casa era la típica de pueblo con rejunte de mobiliario y adornos de aquí y de allá, mezclando las diferentes épocas de la historia del país, la región y la propia historia económica de la familia, (¡que había pasado por tantas!), por eso el rastreo sobre mi objeto de investigación no hubiese dado buenos frutos. En parte también por la ignorancia total en que se manejaba mi familia en este aspecto. Para ellos las cosas estuvieron, estaban y estarían allí para siempre, sin importar de quien fueron, qué representan, lo que provocaran o cómo quedaran. Punto.
Yo siempre había tenido esta ceguera parcial que solo me permitía manejarme por la vida con el conocimiento de las luces y sombras, nunca jamás había detectado yo el detalle, el contorno de las cosas que las separan de las demás. Finalmente para mí todo se sintetizaba en una mancha más o menos gris que otra que, potenciada en mi imaginación, se convertía en un objeto familiar. Así me pasaba con todo lo de la casa, y jamás había logrado detectar algo del patio por ejemplo, ya que la luz me cegaba de tal manera que todo se volvía una gran masa blanca que me agredía inexorablemente. Entonces me quedaba paseando por la antigua casa, creando una sonata por años estudiada por mí, en los pisos de madera de cada pasillo, que tenía un largo silencio cuando pasaba frente a ese marco en la esquina, por sobre la mesita de donde venía un exquisito olor a flores que Dorita cambiaba cada dos o tres días.
Había más cuadros antiguos, muchos, pero en todos yo percibía lo mismo salvo en ese en que las manchas que contenía el marco me resultaban casi familiares. Todas las tardes, luego de almorzar, impartía mi sonata de pasos sobre el piso de madera para detenerme frente al marco, intentando descifrar más, según el favor de la luz de la ventana me lo permitiera, y me quedaba allí por lo menos dos horas, según me marcaba el incesante péndulo cercano. Ciento diez, ciento once…ciento veinte minutos y me marchaba a mi cuarto para descansar y elucubrar qué figura escondería ese marco caoba de la esquina del pasillo.
Mi penosa enfermedad ocular no me había permitido jamás determinar figuras, pero yo había inventado un método de asociación tal que, sin conocer el mundo de la imagen en absoluto, podía formar, transformar o humanizar estas manchas, dándole nombre, color (si podía llamarse color a lo que yo imaginaba), y en este caso podía decir que se trataba de una flor, según lo que yo reconocía por flor en mi conocimiento táctil del jardín. Si, la pintura del cuadro para mí era una flor. Insisto en que mi conocimiento de botánica se remitía a oler y tocar flores del pequeño jardín de la casona, siempre y cuando la benévola Dorita me permitiera pasear por allí omitiendo los ataques sobreprotectores de mi madre que tenía prohibido que yo saliera.
Una flor, yo estaba decidida a que la pintura contuviera una flor, y hasta podría describirla. Se trataba de una flor de dos grandes pétalos en forma de almendra, y me asaltaba la pregunta si el pintor la hubiese hecho así o si hubiese sido tan antiguo el pobre óleo que se le hubiesen borrado los pétalos restantes.
-Dorita…decime ¿qué precioso arte ves ahí?- para que Dorita en su apuro se riera a carcajadas y me dijera –Pero señorita si yo no sé ná de pintura, señorita!- y con apuro saliera a tender la ropa. Pero yo insistía en que la flor contenía algo más, y forzaba mi vista a arrancar lo inarrancable del cuadro en cuestión. ¿Dos flores serán? No , una flor, una flor solitaria, con perenne autoridad y con la lógica soledad del rincón sobre la mesa con las flores justo a la salida. La salida para mí, la entrada para el resto de la gente.
Una flor recluida en el mustio marco de caoba, tan definido y sobrio. Encerrada para siempre en la madera de un rostro abstinente, con solo dos pétalos grises, ovalados de toda ovalidad, y un tallo justo, certero, filoso, como un pequeño cuerpo austero que la sostenía en la nada de lo que parecía ser un viejo lienzo que la mantenía atrapada.
-Qué la niña se lo pasa viendo todo el tiempo, señora, que ya ni el té quiere tomar…-. –Marta, mi hija no ve, es ciega de nacimiento, solo se para ahí a tomar aire y el aroma de las flores que, yo insisto, usted cambie dia a día, Marta…- .
Desde la muerte de Dorita todo había sido diferente, mis horas resultaban aburridas al no oírla pasar con el fuentón y la risotada lista para cuando le preguntara sobre la pintura.
Una flor solitaria, indemne, con dos pétalos expuestos como ovoides bracitos que yo percibía al mirar. La flor y su franca fragilidad, su sereno despotismo al no haberse movido jamás de allí en todos los años que yo estuve frente a ella.
Fue al final del almuerzo, mientras me retiraba a mi siesta resignada de todas las tardes, cuando escucho de mi madre ya senil: -¡Marta, que cambie las flores de la entrada todos los días le dije… ¡y me saca ese espejo viejo y mohoso de ahí tambien!

martes 24 de marzo de 2009

La Vida Talentosa


Fue terminar de verla y volver a apretar el play.
LA VIDA EN ROSA, película del 2007 dirigida por Olivier Dahan que trata sobre la vida de Edith Piaf, es una de esas películas que uno reconoce larga y de tremendo peso emocional pero que insiste en volver a ver. Y una de las mayores atracciones que tiene esta película es la actuación de su protagonista, Marion Cotillard como la penetrante artista (y también sufrida, fascinante, controversial, encantadora, monstruosa, diva al fin) Edith Piaf e interactuando con una genialísima Sylvie Testud.
A Marion, de tan solo treinta y tres años, se le calcula la participación en unos ocho cortometrajes, cinco series de televisión y veintisiete largometrajes, entre ellos “EL GRAN PEZ” de Tim Burton (haciendo de Josephine) , “TAXI” de Luc Besson, “LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO” de Jean Pierre Jeunet y “MARY” de Abel Ferrara, trabajos por los que ganó, o fue nominada, a premios de peso en el mundo cinematográfico.
Es más, solo por su protagónico en LA VIDA EN ROSA ganó el Premio a Mejor Actriz en TODOS LOS FESTIVALES DE PESO EN EL MUNDO CINEMATOGRÁFICO (Globo de Oro, Oscar, César, BAFTA y Sindicato de Actores)
Y se los merece de sobra, les diré. Marion es realmente talentosa y nada tonta. Esto último se confirma en esa fuerte declaración que hizo en “Paris Premiere”, en la que muy lúcida, y refiriéndose a la posible conspiración sobre el tema del 11 de septiembre, la bella actriz deslizó: ”¿Te muestran otras torres del mismo tipo, golpeadas por aviones, que hayan ardido??? Hay una torre en España que ardió durante 24 horas y nunca se derrumbó, y allí en unos minutos, todo se cae…”. Acto seguido Marion reconoce ocuparse de buscar otras voces en las teorías conspirativas de varios temas, (entre ellos si realmente el hombre pisó la luna), para lo que finalmente sentencia: ”no creo en todo lo que me dicen”.

Desenfadada y genial, Marion es simplemente brillante, y es digno de destacar el acierto al elegirla para interpretar a alguien tan fascinante como Edith Piaf.
Al ver la película otra vez, pasando por la escena de plano secuencia (sin corte alguno) llegando al final, donde una casi derrotada Edith termina uno de sus desbordes emocionales en un escenario (como siempre hizo, como nunca pudo dejar de hacer esta genial cantante) uno se da cuenta que como actriz, Marion tiene para rato, que más premios la esperan y que su peso actoral es concluyente.

La bella Marion tiene una vida en rosa, una vida talentosa. Marion dice lo que piensa, esgrime lo que cree, y no le importa nada de nada. Rian de rian. Como a Edith.

jueves 19 de marzo de 2009

¡Ándale Manito!



Ocho meses despues de nacido el cine en Francia, México recibía la visita del nuevo invento, de ahí que se transformó en un “hermano mayor” en el tema, y eso es indiscutible: el cine mexicano es el mejor de América. En la última década de 1800, México descubría la fuerza documental junto con los rusos y Pancho Villa filmaba sus batallas, si LAS FILMABA para productores estadounidenses. Luego de la revolución se estancó un poco, pero renació en los años 30 con películas inolvidables como ALLÁ EN EL RANCHO GRANDE, con Tito Guízar.


La apoteosis fue en los años 40 con los cómicos Cantinflas y Medel y por otro lado con obras importantísimas como LOS OLVIDADOS de Luis Buñuel. En esa época surgieron grandes figuras como Pedro Infante, María Félix y Jorge Negrete. Durante los 50 y 60 Hollywood lo aplastó con su propaganda y el cine mexicano limitó su producción a dramas con guiones básicos. En los 70 la autocensura hizo su peor trabajo y el cine mexicano se silenció estrepitosamente. Los hermanos Almada comenzaron tocando el tema del narcotráfico y la acción urbana durante los 80, también en esa época tuvieron gran éxito las “ficheras”, películas picarescas sin demasiada trama.
Durante los 90 el cine mexicano retoma su liderazgo con películas de directores consagrados como Arturo Ripstein, quien es en la actualidad el director mexicano con más trascendencia internacional. Razones hay de sobra, si no, vea EL EVANGELIO DE LAS MARAVILLAS , EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA o LA VIRGEN DE LA LUJURIA, su última película.


Si le interesa divertirse con humor mexicanote, recomiendo LA LEY DE HERODES de Luis Estrada, película injustamente censurada que lleva a la pantalla la farsa política de manera hilarante. Si la idea es empaparse de los nuevos cineastas que están haciendo historia y llevándose todos los premios de academias extranjeras, puedo recomendar EL LABERINTO DEL FAUNO del genial (genialísimo) Guillermo del Toro (imaginaciones desbordante si las hay!) , LOS NIÑOS DEL HOMBRE de Alfonso Cuarón (director también de un episodio de Harry Potter) o directamente BABEL, de González Iñarritu, reciente ganador del Globo de Oro 2006 a la mejor película extranjera.


Insisto en que no fue casual, nada casual que el cine haya elegido México para aterrizar como primer destino en América. Los mexicanos saben hacer cine, conocen el tema, inventan y reinventan el lenguaje cinematográfico sorprendiéndonos. México sabe de cine, y mucho.

jueves 5 de marzo de 2009

Independientes... ¿éramos los de antes?


Algunos dicen que el independiente fue el primer y mejor estado del cine, un estado primario que le permitía respetar el espíritu de la historia, una historia que era generalmente esbozaba por el creador en un papel arrugado, más que escrita en un programa de guión con un nombre largo en inglés (este último, plagado de exactitudes de tiempo y espacio).


Y si, suena como una descripción romántica con musiquita de Morricone atrás, pero capaz que tienen razón y este cine era realmente autónomo. A lo mejor sí sostenía su soberanía en el hecho de no ser un mero negocio, de no pretender ser diferente. Capaz que este cine no se sentía una moda, no llevaba el rótulo estampado “clase B”, y hasta puede que no luchara contra nada, que haya vivido y muerto respetando solo el SER , el existir no más.

Saliendo de la teoría apocalíptica sobre la independencia artística, uno se pregunta: ¿qué es ser independiente? ¿Tratar temas nuevos? ¿Trabajar con bajo presupuesto? ¿Ser de un país o de otro? ¿Qué marca la independencia en realidad? Y ahí asoman los íconos del caso y en esa valoración pareciera morir su santísima independencia. Entonces hablamos de ellos por épocas: que Resnais, que Manoel de Oliveira, que Nanni Moretti, que Kiarostami, que Takeshi Kitano, que Vinterberg o Von Trier, o los criollos Trapero y Rejtman. Ahí aparece también el público y algun crítico trasnochado que sentencia: “esta película es rara, casi no hablan, mucho menos ser ríen, no la entiendo, me marean los planos y la “cámara en mano” ...ah, es arte, pero del bueno, del independiente...”

Ser independiente no creo que sea tocar un tema nuevo (¿son posibles los temas nuevos?), ni tratar de dignificarse trabajando con bajo presupuesto, tampoco es aspirar a crear un nuevo lenguaje. La independencia en el cine no se viste raro ni se hace extraños cortes de pelo, supera esas características triviales, radica en realidad en hacerle caso a ese impulso elemental del que quiere hacer cine, intentando superar el hedonismo primario de esforzarse en ser diferente y exponiéndose naturalmente a hacer un mamarracho si es que así le sale. Agarrando la cámara no más, y saliendo a filmar.

miércoles 18 de febrero de 2009

Tu Muda Elocuencia, Viggo



El otro día oía a una periodista española criticar la voz de Viggo Mortensen en ALATRISTE, película dirigida por Agustín Díaz Yánez, basada en una novela del escritor Arturo Pérez-Reverte. Estoy convencida que esta joven no vio más películas con este actor, si no, ese detallito de “que si el acento leonés o no acento leonés”, hubiera pasado desapercibido.


Viggo Mortensen ha protagonizado más de cuarenta películas, entre las cuales ha desempeñado roles de gran profundidad psicológica como en “UNA HISTORIA DE VIOLENCIA” de David Cronenberg, donde lleva a adelante a Tom Stall, un cándido padre de familia con un pasado que lo alcanza, junto con la mafia que lo busca por su nombre real: Joey Cusick. Una película recomendable por donde se la mire: no solo está Viggo Mortensen , sino que lo acompaña una talentosa María Bello, el incomparable Ed Harris y un maestro de maestros como William Hurt.
También en “PROMESAS DEL ESTE” Viggo se la juega con un personaje denso como Nicolai, un mafioso ruso con una historia diferente, rol que lo llevó a ser nominado al Oscar en el 2007. En este film lleva adelante un duelo actoral con el igual de talentoso, Vincent Cassel.
La última película que Viggo protagonizó, es “APPALOOSA” donde comparte nuevamente con Ed Harris (quien coescribió el guión y dirigió el film) y da vida a un sheriff que se maneja con una tremenda escopeta calibre ocho. Buena historia, buena puesta en escena, excelentes actores.


De más estar decir que en las más de cuarenta películas que Viggo protagonizó, no solo actúo, sino que más de una vez, pintó lo cuadros, hizo la música y puso caballos propios para la producción. Por eso Viggo es merecedor de nominaciones, de premios y de que paguemos una entrada para verlo. Por eso y por la última mirada que Viggo/Tom/Joey le da a su familia en “UNA HISTORIA DE VIOLENCIA”, en la última escena. Puedo asegurar que es la mirada muda más elocuente que se haya visto en el cine alguna vez.

miércoles 3 de diciembre de 2008

La Imagen del Valiente


Hablar del cine y la pesca es algo bastante complicado, sobre todo para alguien como yo, que solo pesca con lata y en río. Pero confieso que encuentro una imagen/símbolo de apoteósica valentía, en ese pescador que descubro solitario en algún lago distante. Ese guerrero urbano que lejano a sus obligaciones cotidianas, se calza sus “bombachudos” de goma y se mete hasta la cintura a practicar pesca con mosca (a las ocho de la mañana y con la heladita patagónica levantándose remolona, y ahí está justamente la imagen de apoteósica valentía). Y eso justamente me recuerda la gran cantidad de películas o programas en los que la pesca es símbolo de algo, de un sueño, de un anhelo, de un miedo particular, de una pesadilla...sin ir mas lejos, podemos recordar EL GRAN PEZ, LA TORMENTA PERFECTA, o el programa documental PESCA MORTAL del Discovery Channel. También algunas escenas de películas de Stephen King en las que las aguas (o los seres que en ellas moran) se tornan una verdadera pesadilla para algún personaje que anda buscando serenidad en la práctica de la pesca, tal como mi “valiente patagónico”.


En estos días se abrio ya la temporada de pesca allá en la Patagonia, y esta imagen del pescador solitario que yo recuerdo como apoteosis de valentía se volverá a repetir en muchos lagos, y capaz que habrá muchas “retomas” (tomas repetidas) en la misma costa de lago de distintos aficionados que esperaban ansiosos el momento de ir a pescar, a ellos les recomiendo no ver ninguna película de Stephen King (será difícil conciliar el sueño en un campamento lejano después de verlas...) tampoco ver ESCAPES, una película de cortos de suspenso de los 90, en la que en una de sus historias, a un pescador le pasa lo peor que pudo haberle pasado.
En fin, ojalá se repita una y mil veces la imagen apoteósica del pescador que yo recuerdo y quien sabe, capaz que alguien anda con una Imax (o alguna cámara de calidad superior al convencional cine 35 mm), y puede captar el placer de la pesca en un lago patagónico...porque para captar tanta belleza, hace falta, definitivamente, cine 70 mm o similar...

martes 25 de noviembre de 2008

Tiempo de Rumanos


Pasó en la última emisión del Festival de Cannes: una película muy dura, y más que singular, se llevaba la preciada Palma de Oro. ¿El título? “4 MESES, 3 SEMANAS Y 2 DÍAS”, ¿El director? Cristian Mungiu. ¿Los actores? Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov. ¿El país? Rumania, un lugar con una cinematografía bastante escondida en el contexto artístico europeo. Este premio no fue casual ni caprichoso, ya que Cannes venía apostando fichas a algunos realizadores del país balcánico, como fue el caso de la premiada “LA NOCHE DEL SEÑOR LAZARESCU” de Cristi Puiu, o el premio que se llevaron los belgas hermanos Dardenne, con “ROSETTA, EL HIJO Y EL NIÑO”.
Otro ejemplo del surgimiento rumano es el director Corneliu Porumboiu, que ganó la “Cámara de Oro” (premio a mejor director de ópera prima) en Cannes 2006 por “BUCAREST 12:08”, una película que muestra en tono de comedia una Rumania confundida a 16 años de la caída de la dictadura comunista, con personajes que festejaron el fin del régimen pero que, luego de muchos años, siguen igual que entonces. Toda una apuesta de Porumboiu (especialista en cuidados planos fijos y abiertos) en un país sin tanta tradición cinematográfica y que antes de 1989 solo filmaba propaganda política a favor del régimen de Ceaucescu.

¿Qué hace que hoy en día los grandes centros de la cinematografía mundial de fijen en este tipo de historias? La respuesta es simple: en este caso Rumania mostró una visión más fresca, dejando en evidencia la resequedad del viejo cine europeo frente a propuestas más innovadoras como la asiática o la latinoamericana. Con ese premio Cannes mostró que en lugares como Rumania hay realizadores que narran de manera efectiva y directa, y que en el cine del viejo continente todavía quedan historias novedosas que contar. Cannes notó claramente que llegó el tiempo de los rumanos.

miércoles 12 de noviembre de 2008

El Cine sus Cadenas Rompió


Contra lo primero que atenta la esclavitud es contra la identidad. Es un brutal intento de deshumanización. Los criterios de oprimidos y opresores van variando según cambian los sistemas, pero la opresión sigue ahí, agazapada y mutando para sobrevivir. El cine se ha ocupado de retratarla en películas como “Espartaco” (1960) de Stanley Kubrik, en la que Espartaco esclavo es vendido a los gladiadores y luego termina liderando la lucha por la liberación. Podemos recordar “Queimada” del director Gillo Pontecorvo, con Marlon Brando, en la que un inglés va a una isla a tratar de sofocar una rebelión esclava. En orden cronológico (no de importancia) está “Salaam Bombay” de Mira Nair que nos muestra la realidad de algunas familias de la India que se ven presas de vidas inhumanas para sobrevivir. Más cerca en el tiempo tenemos la película “Amistad” de Spielberg, con Antony Hopkins y Morgan Freeman, en la que se cuenta la rebelión de esclavos en el barco “Amistad” mientras son trasladados a América. Abriendo el criterio a diferentes tipos de esclavitud, podemos clasificar a “Voces Inocentes” de Luis Mandoki (novela autobiográfica de Oscar Torres) como una película sobre el tema, que si bien trata la guerra civil de El Salvador, nos muestra también el brutal mundo de la esclavitud infantil en manos de la guerrilla. De veras una película interesante y dolorosa, pero con gran conciencia social.
“Super size me” es una película de Morgan Spurlock, este documental muestra la esclavitud asfixiante, viciosa y engordante que viven los ciudadanos de EEUU con la cadena McDonald’s. “Super size me” es una denuncia social particular en la que el mismo Spurlock se vuelve adicto a la comida chatarra hasta llegar al punto de que su salud corre serio peligro.
Las esclavitudes pueden ser antiguas, modernas, fundadas en el racismo, en lo político o en lo social, sea como fuere igualmente quitan la identidad, la voluntad, nos inmovilizan desde algún punto. Son esclavitudes al fin.

jueves 6 de noviembre de 2008

Rogelio y las piedras

Este cuento pertenece a 17 SIMPLES CUENTOS.

-Es que es tímido hasta los huesos -decía doña Marta cuando las vecinas le recriminaban que Rogelio no las había saludado-. Me salió tremendamente tímido este chico, ¡hasta los huesos, vea!
Regresaba doña Marta a la casa y ni bien lo encontraba a Rogelio, que volvía de sus quehaceres del campo, se lo recriminaba a él también:
–Rogelio, ¡ya estoy cansada de que no saludés a la gente! -le decía mientras Rogelio se sacaba las botas embarradas y ella acomodaba las verduras en la despensa.
–Abrí la boca, hombre... saludá a la gente que si no después la gente habla. ¡Pero qué cosa, che...! Unos los cría, los educa bien educados y estos hacen lo que quieren.
Y entre rezongo y rezongo, doña Marta lo mandaba a terminar las tareas del día:
–¡Rogelio! Andá a atar los perros, dales de comer y después andá a cerrar la puerta del gallinero, ¡y sacate las manos de los bolsillos che, que parecés un atorrante cualquiera!
Ahí salía Rogelio, mudo, como un violín sin cuerdas. Y se iba contra el viento, cerrándole los ojitos al sol del atardecer, con las manos metidas en los bolsillos no más, ensimismado, metido como nadie en su mundo interno.
Justamente interno, llano, extenso y lejano era el mundo de Rogelio, tanto como el campo en el que vivía con sus padres y sus dos hermanos.


Volvía al comedor, se sacaba las alpargatas y se sentaba a autohipnotizarse mirando las chispas del fogón, con las manos metidas en los bolsillos, refregándose los pies y los labios resecos entre sí, pensando, a sus veintisiete años, en seguir esperando esos besos de mujer que nunca llegaban. Ahí no más lo increpaba su papá, don Epigmenio:
–¡Pero Rogelio, che! ¡Sacate esas manos de los bolsillos, carajo! ¡Siempre la misma huevá con este chico!
Y lo retaba por retarlo, porque lo veía ahí sentado no más.
Don Epigmenio, que no se despegaba de su radio a pilas, le gritaba a su mujer:
-Marta, mirá, mirá lo que dicen, que del avión que cayó la otra vez, no le encuentran el cargamento, mirá... ¡Cuchá, cuchá Marta!
Y doña Marta no escuchaba nada porque don Epigmenio no despegaba la radio de su propio oído. Pero el viejo le contaba todo igual:
-Marta, Marta, cuchá, cuchá... parece que llevaba diamantes y cuestiones de esas... uhhh, ja ja -carcajeaba don Epigmenio-, ¡si uno se encontrara esas piedras, vaya a saber cómo son, no...!
Y doña Marta se venía al comedor y reía con su viejo, que soñaba con diamantes perdidos, caídos de un avión.


Rogelio refunfuñaba por tanta conversación y se iba para la pieza con las manos en los bolsillos y con una puteada empantanada en la boca por tanto grito y tanta cosa dicha porque sí. Se tiraba en la cama sin sacarse las manos de los bolsillos, y pensaba en agarrar el Manchao y salir a ver si encontraba el avión caído, para ver un avión por dentro no más... pero ya a esta altura vaya a saber si estaba el avión caído todavía, capaz que de encontrarlo sería ya solo fierros retorcidos y quien sabe, capaz que había gente muerta adentro. Rogelio se revolvía los bolsillos mientras se hundía en simples elucubraciones como qué serían diamantes, si diamantes serían coronas o collares de reyes o gente rica, y donde habría caído el avión, si atrás del cerro o aca no más, en los cañadones.


Rogelio pensaba todo esto revolviendo en los bolsillos las piedritas que se había encontrado cuando volvía en el Manchao de un campo vecino. Y sacaba una piedrita de esas que se había encontrado, y por primera vez en el día, Rogelio decía algo, y se lo decía a sí mismo:
-¡Qué lindas mis piedritas, eh! qué lindas y qué chiquitas son... ¡y la mierda que son brillantes, che...!

viernes 10 de octubre de 2008

Luz, Cámara y ....Protección Oficial



El cine es un arma poderosa. Muy. Y eso lo sabe bien Vladimir Jotinenko, el director de “1612”, la película en la que el gobierno ruso gastó doce millones de dólares y que se transformó en uno de los principales elementos de celebración del 4 de noviembre, Día de la Unidad Popular, fiesta nacional que fue instaurada por el Kremlin en reemplazo del 7 de noviembre donde se recuerda el aniversario de la revolución bolchevique.


La película fue rodada en 100 días y cuenta con protección oficial, esto significa que el gobierno fiscaliza el guión de cabo a rabo, controla la verosimilitud de la historia e incide, de manera contundente, en la estrategia de marketing, cosa que la crítica suavice su opinión y la gente vaya a ver la película sin ningún tipo de controversialidad en su cabeza.
Lógicamente, para poner todo esto en marcha es evidente que la película gustó mucho al presidente Putin (según Surkov, el vicejefe de gobierno ruso).
Este film cuenta, a través de una historia de amor, cómo Polonia aprovechó la debilidad de Rusia, tras la muerte de Iván el Terrible, para invadir e impulsar la elección de Mijail, el primer zar de la dinastía Romanov. Todo un manifiesto político que hace uso del poder y el alcance real que tuvo y tiene el cine hoy en Rusia. Esta es la ocasión de recordar que fueron los rusos los grandes inventores del cine como un arma política, con descubrimientos como el “montaje intelectual” (que transmitía ideas concretas desde la compaginación del film) tan bien desarrollado por Sergei Eisenstein en películas como “OCTUBRE”, o “EL ACORAZADO POTEMKIN”.

Dicen que el 48 % de los rusos no sabe qué se celebra el 4 de noviembre. Bueno, ahora ya tienen una cinta que les da un punto de vista sobre la historia de su país, una versión oficial que habla de los intentos polacos por legitimar falsos zares en Rusia.
Ojalá se realicen varias películas más sobre el tema, sea ficción o documental, y que la gente pueda acceder a ellas libremente, ya que es sumamente importante que haya muchos puntos de vista en danza.
Fuera de las idas y venidas gubernamentales, seguir realizando y realizando en Rusia, sería un justo y franco homenaje a los grandes cineastas rusos como Ziga Vertov, el creador del “kino-pravda” (o “cine verdad”), que no fue otra cosa que el antecesor del género documental que pervive hasta nuestros días.

jueves 11 de septiembre de 2008

Heil Kino!


¿Quién se sienta en el sillón, con ganas y convencido, a ver una película alemana? Convencido convencido eh. Nadie. Sí, a simple vista es lento, pesado, silencioso, frío, gris, melancólico. Pero, PERO, algo cambió en esa concepción de los cineastas que nos aburrían y nos sumían en esa deuda existencial de un pueblo que por años se dedicó a repasar la culpa, ese elemento fatal que paraliza. Alemania es mucho, mucho más que solo el recuerdo del duro sello en la Historia de manos de un asesino sistemático con gran poder de persuasión (no,“monstruo” no, si lo deshumanizamos, le quitamos responsabilidad a sus actos), de eso no cabe duda. Los cineastas alemanes se dieron cuenta de ello a tiempo, y se pusieron a hacer un cine que los resitúa en el mapa cultural del mundo, sorprendiéndonos también con la revisión de esos cruentos temas del pasado (nazismo, Alemania oriental), pero con narraciones ágiles y sentido del humor, como en “GOODBYE, LENIN!” (2003) de Wolfgang Becker, uno de los cineastas que está formando parte de la Nueva Ola del Cine Alemán, con otros de su talla como Tom Tykwer con su “CORRE LOLA, CORRE” (1998, realizada con bajísimo presupuesto), o “SOPHIE SCHOLL” (2005) de Mark Rothemund y ganadora del Oso de Plata en Berlín, o “LA VIDA DE LOS OTROS” (2006, ganadora del Oscar a mejor película extranjera), o hasta “UN AMIGO MÍO” (2006), de Sebastián Schipper, road movie en el que dos amigos se lanzan a un viaje y comparten todo, hasta la novia.

Antes, decidirse por una película alemana, era condenarse de antemano a una penuria tremenda, era exponerse dos horas al fino fustazo de la eterna angustia que encarna la culpa. El nuevo cine alemán tiene otra perspectiva, que no es olvidar lo que sucedió, pero si dejar en claro que no merecen ser eternamente tratados como nazis. El cine alemán va a reposicionarse en manos de estos directores con nuevas miradas, ellos pueden y deben hacerlo, ya que talento narrativo y cinematográfico les sobra. Se dieron cuenta que su sentencia terminó.

lunes 8 de septiembre de 2008

¿Y donde está el libro?



¿Y donde está el libro? suelen preguntarme los que se animaron a leer CRÓNICA DEL HOMBRE SIN ESPALDA o CORTESMENTE.

Bueno, para responderles y agradecerles la lectura de los cuentos en el blog, les digo que el libro se puede encontrar en el sector de Bellas Artes en


* BAZAR THE CLINIC = José Miguel de la Barra 459


* Metales Pesados= José Miguel de la Barra 460


* Karma Libros = Merced 375


*Librería Mosqueto = Mosqueto 440



Pueden encontrarlo en LIBROSURA, Vergara casi Alameda (Metro los Héroes)

También está en el la librería frente a PLAZA BRASIL, en Compañía 2131.


En la ciudad de Córdoba, Argentina, está en
*Maidana Libros= Dean Funes y Gral. Paz

En la ciudad de Esquel, Argentina, está en
*Los Cuencos = Alvear 1125 (Frente a Informes Turísticos)
*Librería Macayo = 25 de Mayo 682
*Revistero Odriozola = 25 de Mayo y Rivadavia
En la ciudad de Estocolmo , Suecia

Instituto de Estudios de America Latina en la Universidad de Estocolmo, Suecia. Universitetsvägen 10 B, (Hus B, plan 5), 106 91 STOCKHOLM.
Telefono: +46 8 16 2887
Accesible para prestamo.


Como todo patagónico, el libro es un poco austero, casi pasa inadvertido, pero solo es cuestion de pedirlo, abrirlo y ver qué es lo que tiene adentro. Gracias a quienes me preguntaron.



miércoles 3 de septiembre de 2008

Hecho en Asia


Así como se dice que los ojos son el espejo del alma, el cine es el reflejo de la cultura que lo ve nacer, y el nuevo cine independiente asiático no es la excepción. Alejándose de los centros tradicionales del continente (Japón, China, Hong Kong y Taiwán), las novedades orientales ahora vienen de lugares como Malasia, Singapur y Tailandia. Es el caso de “BE WITH ME” (2005) película singapuresa del director Eric Khoo, en la que una mujer ciega y sorda se interpreta a sí misma, y esta incomunicación física que padece pone en perspectiva los sufrimientos del resto de los personajes que ven en el ejemplo de Theresa Chan, una respuesta a su angustia. Cuidado, no es apta para ansiosos ya que solo media hora despues de comenzar, se oye la primera palabra.
La misma temática, un poco sumida en un ambiente depresivo, tiene “I DON’T WANT TO SLEEP ALONE” (2006), una película de Malasia, del director Tsai Ming-Liang, donde los personajes vagan en un sentimiento de tristeza y desajuste emocional.
El referente básico de este nuevo cine es la temática social y estética documental de la famosa Escuela de Cine de Taiwán de los 80, de donde provienen directores de la talla de Ang Lee (“Sensatez y Sentimientos”, “El secreto de la Montaña”) o Sylvia Chang con su película “Las tres edades del amor”, que es una mirada a la vida de las mujeres modernas. De todos modos también se encuentran miradas un poco más optimistas, o por lo menos cargadas de un movilizador sentido del humor como “EL ELEFANTE Y EL MAR” (2007) de Malasia, dirigida por Woo Ming Ji, que cuenta la vida cotidiana de dos sobrevivientes de una rara epidemia, siempre desde el humor absurdo.
En “HIERRO 3” de Kim Ki-Duk, casi no hablan, son poquísimos los personajes, pero es sumamente interesante la historia de estos “sobrevivientes” de su propias vidas.
Silencioso, pausado y reflexivo, el cine del sudeste asiático se basa en planos fijos y escases de diálogo hablado, pero no hay por qué temer, después de todo, el cine funcionó así en sus principios y nos dio los más memorables films de la historia.

miércoles 27 de agosto de 2008

El Lago Vintter


Cuando el sol salga a nuestra espalda,
y se lleve las dos sombras somnolientas
sobre la superficie arisca del Vintter,
es que no habrá quedado de aquellas vidas
un rincón oscuro, un enigmático pasado
escarbando sin cesar en las miradas.

Cuando salga el sol, y nuestras dos sombras
se deslicen por las aguas oscuras y agitadas,
un futuro esplendor les dará cobijo, allá,
entre cimbreantes cipreses y lengas centenarias
y voces ya olvidadas
que traerán los vientos para lamer con paciencia el tajo breve y seco.

martes 19 de agosto de 2008

Sangre y Primeros Planos


Sangre y primeros planos podría resumirse de las películas de Mel Gibson como director, productor, actor, guionista, y todos los roles que pueda acaparar. A Mel le gusta mucho impresionar, lejos de respetar el espíritu de las historias que cuenta, se dedica a extraer de ellas lo más extraordinario para exponerlo en la pantalla de la manera más grandilocuente posible. Y si no hay momentos extraordinarios en las historias puras, los inventa. Sus héroes son perfectos, luchan por objetivos más que dignos y no decaen jamás. Mel les quita humanidad, los saca de la contradicción humana y los pone en la estática eternidad de lo perfecto. Así vemos a un William Wallace en Corazón Valiente que no teme nada, que lucha por su pueblo, pero no en cualquier momento, sino cuando asesinaron de manera sangrienta a su mujer, su móvil personal se disfraza de causa colectiva en la película de Mel. En La Pasión de Cristo nos muestra a un Cristo chorreando sangre y en primeros planos todo el tiempo. Los primeros planos en cine son aterradores, insoportables si se los mantiene o se abusa de ellos, marean, estorban, agotan. Y eso parece querer hacernos Mel con tanto primer plano chorreando sangre.
Las mujeres no cuentan para Mel. Son débiles, poco potentes. La chica celta muere tranquila sin patalear ni hacer absolutamente nada, la Virgen María de Mel es una madre extraña que, lejos de morir de dolor y pelear como una fiera por su hijo (como haría cualquier madre humana), se esconde tras las columnas espiando el sufrimiento de Jesús. La mujer de Garra de Jaguar en Apocalypto, espera embarazada y con su hijito en un pozo mientras transcurre todo el drama. Mel muestra mujeres resignadas, poco potentes, poco mujeres.
Su última película, Apocalypto está situada en el fin de la civilización maya, y Mel (bastante contradicción surgió a partir del supuesto mal uso del lenguaje maya y la mezcla de datos históricos inexactos) insiste en hacer chorrear bastante sangre. Finalmente nos muestra una historia poco verosímil desde el guión. El personaje principal no se cansa nunca de correr, no termina nunca para él la tragedia, ni siquiera se asombra cuando ve carabelas españolas llegando a su tierra americana.
Las películas de Mel son una sucesión de hechos trágicos, la persecución no se acaba nunca, la muerte no se acaba nunca, el dolor no se acaba nunca, la sangre no se acaba nunca, y los primeros planos son eternos.
Los personajes de Mel son demasiado fuertes, demasiado dignos, demasiado buenos, demasiado héroes. No sienten miedo, ni codicia, ni sed de gloria. No son inseguros ni vanidosos, ni injustos. Los personajes de Mel no son seres humanos.

lunes 28 de julio de 2008

Bienvenid@

Estimado Lector,
si llegaste hasta aqui, es porque me conoces, conoces lo que escribo o simplemente porque encontraste el blog en esta extensa red, sin buscarlo.
A veces pasa eso, las palabras, puestas en algun lugar, toman vida, rompen la inmovilidad y hacen un camino solas.
VERNOS

Va a ser vernos y aferrarnos
vernos y rodearnos
alejarnos y vernos.
Y nos tendremos que perdonar
si la desaparición de ambos se vuelve imprescindible,
si cada uno se lame el rasguño del destino.

Va a ser vernos y quedarnos
o vernos y borrarnos.