domingo, 20 de diciembre de 2009

Puerto Madryn

Puerto Madryn a la tarde. Un ácido y agradable aroma a jazmines me traspasa y también la ansiedad de ver a Murillo porque finalmente voy a hacer su documental. El genio al que admiro y repelo, temo y sobrevuelo intrigada, como la indómita mariposa que soy en el primer poema de LETAL INTENSIDAD, que presentaré también en Madryn.
Madryn que me dio hace unos años el extraño privilegio de invitarme a morir ahí con mi pulmón enfermo, que me dejó seguir y me marcó con la brutal cicatriz que llevo en mi intercostal derecho.
Madryn cree que me debe una y me la debe.
(casi me tragaste Madryn aquella vez)
¿Por eso ponerme un arcoiris apuñalando de color el horizonte?
La belleza de esta tarde insulta descaradamente su deuda. Y ya no la recuerdo más.

3 comentarios:

Cuper dijo...

SALVACIÓN


Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

Alejandra Pizarnik


qué bueno habernos encontrado...
feliz año nuevo

Nadine Aleman dijo...

Cuper, bella: qué regalo reconocernos, qué inmenso tu talento, cómo me gustó escucharte y tener la posibilidad de traerme a la cordillera tus collares de palabras. Gracias por vos, Cuper.

Ulises ibakatxe dijo...

Que puede decir un montañés de ese desparramo de palabras, que tu habilidad transforma en un hermoso tejido. Sí tuve el agrado de conocer Puerto Madryn. Fui feliz allí una tarde y una noche, paseando con mi esposa, por su costanera, disfrutando de su gastronomía. Ella hoy se ha ido, ya no está más, pero su recuerdo perdura en mi corazón para siempre.